Por: Cartas de los lectores

Las EPS y una columna

La columna de Cristina de la Torre de esta semana (“Salud: ¿trinca de Gobierno y EPS?”, agosto 6 de 2019) es una buena excusa para aclarar algunos conceptos a los lectores de El Espectador.

El sistema de salud concebido con posterioridad a la Constitución de 1991 supone que el Gobierno define periódicamente un plan de beneficios en salud, que debe ser gestionado por unas empresas esencialmente similares a una aseguradora tradicional. Esas empresas, denominadas EPS, financian esa gestión del riesgo en salud de sus respectivos afiliados a través de una prima de seguros, denominada UPC. Es, en principio, ilegal financiar servicios no incluidos en el plan con esa prima, de la misma manera que una aseguradora no puede cubrir un siniestro de incendio con una prima contra robo.

Sin embargo, a través de una sucesión de sentencias judiciales y actos administrativos, que jamás obedecieron a una concepción sistémica, se hizo práctica habitual que las EPS financiaran servicios que están por fuera del plan de beneficios. Como habría sido injusto con los afiliados al sistema que esa financiación se hiciera con la prima destinada a gestionar el plan de beneficios, el accidentado arreglo institucional terminó en que las EPS financiarían esos servicios no-plan, y el Estado les reembolsaría. Surgió entonces toda una nueva arquitectura institucional en torno a este extraño concepto de los “recobros”. Estos pagos obedecen a servicios prescritos por un profesional de la salud, prestados por una IPS y que beneficiaron a pacientes de carne y hueso.

Lo que se le escapa a De la Torre es que la obligación última de financiar esos servicios por fuera del plan siempre ha sido del Estado, nunca de las EPS. Y esa es la deuda que ahora, con el llamado “acuerdo de punto final”, el Estado pretende, en muy buena hora, saldar. El Plan de Desarrollo recientemente aprobado, por primera vez en la historia, traslada esa responsabilidad, la de gestionar esos servicios por fuera del plan, a las EPS. Se abre un nuevo mundo, lleno de oportunidades y desafíos, pero al menos distinto al que hasta ahora ha imperado.

Gustavo Morales Cobo. Presidente ejecutivo de la Asociación Colombiana de Empresas de Medicina Integral (Acemi).

El mundo se indigna para entretenerse

El mundo se indignó cuando un niño sirio se ahogó huyendo de su país y unos señores franceses muy educados se burlaron de él en una caricatura. El mundo se indignó ante un padre que con su pequeño hijo murió ahogado tratando de pasar la frontera hacia Estados Unidos, pero no pasó de ser la noticia gráfica del día. Y Colombia se conmovió ante el video del niño que desesperadamente lloraba el asesinato de su madre en Tierralta, pero tampoco pasó de ser el comentario del día.

M. Cristina Quiroga. Cali.

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