Por: Columnista invitado

Las escritoras colombianas invitan a la reflexión

Por Carolina Andújar

Me es difícil entender que una tendencia bella, espontánea y bienintencionada como “Colombia tiene escritoras” se haya convertido para algunos en sinónimo de envidia. La carrera de escritor es lo bastante difícil como para que una quiera sabotear la de su contraparte masculina, y no puedo menos que lamentar que el muy respetuoso manifiesto de las escritoras colombianas o la tendencia que surgió del mismo sean tomados como afrenta, más teniendo en cuenta que el esclarecimiento de lo planteado en la declaración favorece a todos los autores sin importar su género, y a nuestra sociedad en general.

Por fortuna, nuestros colegas hombres, quienes sí tienen la capacidad de apreciar la sensatez de lo que expresamos, no se han sentido amenazados. Gracias, queridos, por su lucidez. Nuestra reacción a la muy notoria ausencia de representación femenina en un evento internacional de relevancia para la literatura nacional no debe ser reducida a una rabieta infantil por no haber sido invitadas a una piñata. Lo que debe ser tenido en cuenta es que están involucradas entidades obligadas a velar por la diversidad, y hay una necesidad permanente de transparencia en su proceder. No se trata de demeritar a nuestros colegas. No se trata de que siempre hay alguien que se siente excluido. Esto no es subjetivo, no es asunto de sentimientos. A veces la exclusión, sea intencional o por descuido, es evidente e innegable. Teniendo en cuenta que la exclusión femenina ha sido histórica y en lo absoluto excepcional, un suceso como este debe generar reflexión, y esta reflexión no debe limitarse al ámbito literario, aunque la invitación a reflexionar haya sido extendida por un grupo de escritoras.

Se ha dicho que la decisión de invitar a determinados escritores al evento se basó únicamente en que los organizadores sabían de antemano que dichos escritores estarían en París en la fecha designada por casualidad, y no en un cuidadoso proceso de selección que demostrara que su obra ofrece una calidad superior a la de otros escritores, sean hombres o mujeres. Pues bien, aunque se insista en que no se tuvo en cuenta ningún mérito literario para su selección, no está de más decir que los autores invitados son dignos representantes de las letras colombianas y me alegra su éxito. Personalmente me entristeció que uno de ellos decidiera no asistir, en acto de protesta, aunque aprecio el gesto de solidaridad para con nosotras, sus colegas mujeres y, en consecuencia, con la búsqueda de justicia. Lo cierto es que estos eventos sí dan exposición a un autor y benefician su carrera. Por lo tanto, sería óptimo que hubiese convocatorias de amplia difusión que dieran a todos los autores, desde los nuevos o menos conocidos hasta los que no tienen ningún contacto influyente, la oportunidad de estar presentes en eventos nacionales e internacionales de prestigio por mérito propio, y así darse a conocer, o bien ampliar la difusión de su obra. Aunque sean mujeres. Entonces la discusión al respecto de la calidad del trabajo de los participantes según su género tendría al menos algún fundamento. Podremos hablar de una competencia de géneros y talentos cuando, para empezar, se establezca una competencia y esta sea una en la que todos puedan participar.

A nuestros colegas convocados, quienes nos representarán presencialmente a todos los demás en Francia: bon voyage, y gracias por reconocer que Colombia tiene escritoras. Son estupendos.

* Escritora colombiana. @caroandujar

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