Por: Columnista invitado

Las Farc-Ep: ¿hacia un partido justicialista?

Por: Juan Carlos García Lozano *

La guerrilla desmovilizada de las Farc-Ep se apresta a conformar un nuevo partido político que pueda asumir la lucha electoral en Colombia. En su haber tienen más de cinco décadas de resistencia político-militar hasta el Acuerdo de Paz firmado con el Gobierno Nacional de Juan Manuel Santos en el Teatro Colón.

Las Farc-Ep, y el Acuerdo de paz lo confirma, han sido un grupo armado irregular con una vocación nacional de poder político.

Desde los lejanos tiempos del vínculo estrecho con el Partido Comunista Colombiano, dirigido entonces por Gilberto Vieira, junto con el credo de la combinación al tiempo de todas las formas de lucha, pasando por la comandancia de Jacobo Arenas en la década de los años 80 y la lectura que él hizo de la experiencia bélica de Simón Bolívar, hasta la dirección político-militar de Alfonso Cano resistiendo el Plan Colombia, las Farc-Ep se han pensado como un sujeto político que acumula fuerzas.

En estas tres experiencias que señalamos, lideradas intelectualmente por Gilberto Vieira, Jacobo Arenas y Alfonso Cano, la insurgencia subalterna perfiló una forma particular de relacionarse con el Estado colombiano en términos de cómo pensar la conformación de un nuevo partido político desde los mitos subversivos de la exclusión política, la represión militar y la pobreza social.

En los trabajos publicados por el historiador Arturo Alape, realizados al comandante Manuel Marulanda Vélez, encontramos que subyace una preocupación histórica que ha conservado la insurgencia agraria con respecto a la justicia. En efecto, el actual comandante de las Farc-Ep, Timoleón Jiménez, siguiendo esta línea ideológica de su antecesor, ha señalado que ellos luchan en la arena política por afirmar la paz con “justicia social”.

Pensamos que el discurso justicialista, el cual sobreviene a partir de reconocer la condición material de exclusión política y la pobreza ancestral del campesinado asociado a la guerrilla, es un elemento fundamental para pensar cómo puede ser ideológicamente el nuevo partido político de las Farc-Ep.

Remembranza justicialista que recuerda, claro que sí, elementos ideológicos de las contiendas políticas de comienzos del siglo XX, cuando el caudillo liberal Jorge Eliécer Gaitán, de modo preferente, se alzó contra la injusticia social como abogado penalista. En su tesis de grado, Las ideas socialistas en Colombia, asume el joven abogado la relación conflictiva entre economía y política y lo intenta solucionar. Para poner con ello de presente el problema liberal de la justicia social y del socialismo, asociada esta a una sociedad agraria que se descomponía con el proyecto industrializador del capitalismo.

Sabemos que Manuel Marulanda Vélez y Jacobo Arenas sobrevienen a la lucha armada luego del asesinato de Gaitán. Y a su manera eran gaitanistas por vocación afincados en las provincias de Caldas y Santander, donde el liberalismo era mayoritario, y se habían inscrito en consecuencia, como Gaitán, en una defensa de la pequeña propiedad privada, del campesinado parcelario y la clase media rural que hacía el tránsito forzado del campo a la ciudad. El gaitanismo era una suerte de proyecto justicialista.

El nuevo partido político de las Farc-Ep puede tener elementos justicialistas (defensa de la pequeña propiedad privada, del campesinado pobre y del trabajo asalariado rural y urbano como un derecho), los cuales van a hacer recordar la relación histórica entre economía y política, que no se ha resuelto en Colombia. Se abre pues un escenario de lucha moral e intelectual por la dirección de la sociedad civil.

Si esto es así, el discurso de la paz con justicia social llevará a la insurgencia desmovilizada a pensar y actuar como un partido agrarista en formación que hace el tránsito histórico de la guerra de movimientos a la paz negociada, de la sociedad civil a la sociedad política: el primer partido justicialista en Colombia.

* Profesor investigador, Observatorio de Paz de la Universidad Libre.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Columnista invitado

Remar para el mismo lado

El hambre no importa

Dosis de aprovisionamiento

Estancamiento secular revisitado