Por: Arturo Guerrero

Las Farc-Ep se quedaron sin vocales

Bogotá vuelve a ser soleada a pesar de que el cerebro terco dice “nunca se sabe”. Hoy se acaba el semestre, hace tres días se acabaron las Farc, mañana entra julio y las encuestas incitan el berrinche electoral.

En realidad las Farc-Ep no se acabaron, colapsaron sus vocales. Ya no tienen la a de armadas, carecen de la e de ejército. Sobreviven las consonantes: Frc-P. Son Fuerzas Revolucionarias Colombianas del Pueblo. ¿Qué significará esto?

Parecen un apellido polaco, un ferrocarril de consonantes imposibles de pronunciar. Las vocales, en efecto, a pesar de ser minoritarias en el alfabeto sirven de lubricante en medio del trabalenguas de las letras. Sin ellas todo verbo es galimatías.

Cómo será esto de cierto que incluso la inteligencia pendenciera del menudo mesías a caballo intentó menospreciar a su enemigo mutilándole el nombre. ¨La Far¨ entró al glosario colombiano como modo de mascullar con rapidez y asco la identidad de la culebra.

Bastante daño consiguió. Tanto que no hubo bailes callejeros ni reinas de belleza ni reguetones de Maluma para agasajar la muerte de la guerra. El pueblo trabajó, trabajó y trabajó, como si la recolecta de los fierros no fuera la mayor noticia vivida por los vivos.

A partir de agosto se conocerá el nombre colectivo de los antiguos guerrilleros. Es de esperar que incluya muchas vocales, que sea fácil de articular, que se deje vocalizar en el español de las veredas y los ríos.

Para lograr esta sencillez los comandantes con barriga han de inspirarse menos en trabalenguas alemanes o rusos y más en la carranga de Velosa. Algunos de ellos proclamaron que seguirán aferrados no a los fierros sino a la férrea dogmática materialista histórica y dialéctica, defenestrada hace un cuarto de siglo en Rusia es decir en la actual Unión Soviética de María Fernanda Cabal.

Los memes y risotadas que hoy sepultan la brillantez de la congresista uribista caerían sobre el partido exguerrillero si triunfara esa pretensión. En efecto, la economía política de Marx fue tan eficaz para desenmascarar al capitalismo como fatal para imponer un remedio.

Por fortuna hoy esta discusión puede librarse entre ideas y no desde trincheras selváticas. La guerra no fue partera de la historia, el poder no vino del fusil. La dictadura del proletariado fue tan dura que dictó la burocratización de los dirigentes y el apocamiento del proletariado.

En fin, dormidos los fusiles, llega la hora del careo de las ideologías. Los curtidos combatientes se interrogan sobre la repulsión que provocan entre amplios sectores de población. No solo por las heridas causadas a las víctimas. No solo por el embrollo propagado por los derechistas extremos. También por los ademanes generados en concepciones desatinadas de la realidad.

Brilla entonces la trascendencia de las vocales. No solo en la sigla del nuevo movimiento. Ante todo en la fluidez y simplicidad del pensamiento. En el genio para estrechar a un país rabioso, dulce, maltratado, orgulloso de contar con la geografía del paraíso.

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