Por: Patricia Lara Salive

¡Las Farc ya saben a qué atenerse!

Las entrevistas dadas por Óscar Iván Zuluaga después de su elección como candidato del uribismo no dejan duda: él hace dos promesas básicas: acabar de inmediato con las negociaciones de paz de La Habana y desacatar de manera oficial el fallo sobre el mar territorial, proferido por la Corte Internacional de Justicia de La Haya.

 Es decir, que si gana, habrá bala a más no poder adentro de nuestras fronteras, y posibilidad de que nos estalle un conflicto por fuera de ellas, que nos dejaría mal parados en el ámbito internacional.

Ambas son promesas complicadas de cumplir, aunque muy populares, eso sí, especialmente si el que las apalanca es el expresidente Álvaro Uribe, a quien cerca del 60% del país adora, hasta el punto de que le cree y le perdona todo.

Se dirá que Óscar Iván Zuluaga es un hombre serio, con cierta solidez, pero que no despierta pasiones, ni es factible que logre derrotar al presidente Santos, quien tampoco las despierta, pero cuenta con toda la maquinaria del Estado. ¡Eso es cierto! Pero también lo es que Zuluaga tiene por detrás a un monstruo político como Uribe, que fue capaz, en pocos meses, de pasar de 3 o 4 puntos en las encuestas, a barrer a los demás candidatos y hacerse elegir presidente en primera vuelta durante dos períodos. Y no fue presidente en el tercero porque la Corte Constitucional se lo prohibió. ¡De lo contrario, ahí estaría!

Así que si es verdad que las Farc quieren la paz y desean ingresar a la vida civil y hacer política, más les vale no jugar con candela, ni templar la cuerda para ver hasta dónde cede Santos, ni insistir en absurdos políticos como ese de que se convoque una Asamblea Constituyente conformada como ellas digan. Sí, más les vale poner los pies sobre la tierra y darse cuenta de que cerca de la mitad de Colombia ha dejado de creer en la paz, justamente porque ellas no dan muestras de que sea factible de alcanzar en unos términos que dejen tranquilos a los colombianos.

De verdad, señores de las Farc, que lo que más les conviene a ustedes y a los que soñamos con que nuestros hijos y nietos vivan en una Colombia en paz, es acelerar las negociaciones de La Habana, darles buenas noticias a los colombianos sobre los avances del proceso, generarle confianza al país sobre que las cosas sí van a salir bien, dejar los acuerdos listos antes de elecciones de modo que, ojalá, se refrenden en el referendo y, después sí, esperar a que sea el nuevo gobierno el que los ponga en práctica. Y si las cosas marchan por ese camino, ese gobierno, seguramente, será uno que quiera la paz negociada y que crea en ella, es decir, será el segundo de Santos o el que surja de la tercería.

Pero si las Farc insisten en darles largas a las negociaciones y en hacer declaraciones destempladas que siembren más interrogantes y temores entre los colombianos, no lo duden: el elegido será el que señale el expresidente Uribe y, la consecuencia, será que se prolongue la guerra.

¡Así que piénsenlo bien!

* * *

¡Felicitaciones a Ricardo Calderón y a Daniel Coronell, investigador y columnista de la revista Semana, por haber sido distinguidos, respectivamente, con el Premio Simón Bolívar a la Vida y Obra de un Periodista y con el de Periodista del Año! ¡Ambos se lo merecen: tal vez las investigaciones periodísticas más importantes del último tiempo las han hecho ellos y, por eso, su vida ha estado en serio peligro! Y, por supuesto, felicitaciones a El Espectador por haber barrido con cinco premios. ¡Buena esa!

 

 

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