Por: Aura Lucía Mera

Las fichas del dominó

AL FIN. COMO SE DICE POPULARmente, a todo pavo le llega su San Martín. Me refiero a la detención del senador Juan Carlos Martínez Sinisterra.

Un suceso mucho más importante para el Valle del Cauca y Cali de lo que el resto del país cree. No sobra recalcar que para muchísimos colombianos, lo que sucede fuera de la capital no es noticia. Así pasamos de agache muchísimos aspectos de la parapolítica, narcopolítica o politiquería nacional.

Martínez Sinisterra actualmente es el “patrón” o “señor” del Valle. El artífice de la victoria en las elecciones pasadas de Juan Carlos Abadía, su “ñaño”. Prácticamente su hermanito consentido y su pupilo. Así Abadía quiera aparentar distancia, aparentando con burda estrategia que Martínez simplemente fue un apoyo más de su cuestionada campaña. Martínez también fue determinante en la elección a última hora de Jorge Iván Ospina, quien prefirió, con tal de ganar, “tocar el cielo sobre los hombros del diablo” y hacer el pacto de Fausto. Ha querido zafarse de esta hipoteca ética, pero no lo ha logrado del todo. Tampoco logra zafarse de las presiones del gobernador Abadía en cuanto a la gobernabilidad del municipio se refiere.

Martínez es el amo de la mayoría de las alcaldías del departamento del Valle, de la CVC teniendo mayoría en el Consejo Directivo, donde mueve fichas a su antojo y pone en serio riesgo a la entidad de mermar su patrimonio, de la DIAN, de todos los movimientos portuarios, del Hospital Departamental, enrutado a la quiebra y el despelote por las nóminas paralelas; caso similar en la Universidad del Valle y muchísimas más instituciones, carcomidas actualmente por politiquerías y mangualas.

Mientras tanto, también mueren las entidades culturales, museos, teatros, Filarmónica. Nos deshilachamos como la carne hervida, a trocitos, sin que nadie respingue.

Lo más triste de este caso es que la llamada “clase dirigente” del Valle ni se ha mosqueado ante la detención del senador, salvo unos pocos que se han atrevido a denunciarlo a riesgo de “poner una lápida en sus cabezas”. El Valle del Cauca actualmente está arrodillado ante la corrupción. Nadie ve nada. Nadie dice nada. El mismo Gobierno nacional le ha pasado de agache a Martínez muchos años, tal vez  por el pánico de perder votos en las próximas reelecciones.

Ojalá la verdad, como el aceite que se separa del agua, salga a relucir, y la política ‘traqueta’ y paramilitar del Valle y de Cali se caigan como las fichas del dominó. Si el Valle no aprovecha este momento crucial, estaremos condenados a no tener más oportunidades sobre la tierra, por lo menos por muchos años.

A la Corte Suprema le corresponde la responsabilidad y culpa de las oscuras actuaciones del oscuro Senador. Dios permita que la Corte no se deje presionar por presiones, que no dudo estarán al rojo vivo para seguir echando tierra sobre la podredumbre que azota nuestro departamento y ciudad desde hace años. Que Dios, repito, reparta suerte y la justicia llegue hasta el final. Caiga el que caiga.

 

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