Por: Indalecio Dangond B.

Las incoherencias del gobierno

El pasado miércoles el Congreso de la República aprobó un presupuesto de 203 billones de pesos para el año entrante.

Con estos recursos el presidente Juan Manuel Santos pretende garantizar más igualdad, impulsar el desarrollo del agro, incrementar la seguridad y generar más empleo. No entiendo cómo lo va a lograr, si el 56% se lo va a gastar en funcionamiento y sólo designó un 23% para inversión. El 21% restante es para pagar el servicio de la deuda.

Es inadmisible que en un país que no cuenta con vías férreas, navegabilidad en sus ríos, puentes y autopistas que conecten los centros de producción agrícola y explotación minera con las ciudades capitales y puertos, el gobierno destine el doble del presupuesto de inversión en gastos de burocracia. ¿Acaso no somos capaces de administrar este país con el 50% de los congresistas y funcionarios públicos del ejecutivo y judicial? Valdría la pena abrir el debate sobre esta propuesta, aunque bien sabemos que este tipo de decisiones sólo la toman los estadistas con mano dura y determinación. Como decía el canciller de hierro Otto von Bismarck, “un estadista que no esté pensando en la próxima elección, sino, en la próxima generación”.

Otra de las incoherencias en la distribución del presupuesto del 2014, es la reducción del 31% de los recursos destinados para el agro. Ante semejante crisis que afectó duramente la imagen del Presidente y llevó a la salida del Ministro de la cartera, se esperaba que el Gobierno asignara los recursos para atender los compromisos de ayuda a los subsectores golpeados por la caída de los precios internacionales, la falta de competitividad y la caída de la producción por factores climáticos y fitosanitarios. Pero no fue así. Ahora toca rezar para que el Ministro de Hacienda y Crédito Público, Mauricio Cárdenas, no nos haga conejo con los $ 3.1 billones que piensa recaudar con el 4x1.000 el año entrante y que seguramente serán girados al Ministerio de Agricultura, cuando sea demasiado tarde. Siempre nos dejan de último.

Si por el lado de la distribución de los recursos la cosa anda grave, por el lado de la designación de los funcionarios que los ejecutan, la vaina es peor. El Presidente perdió tres años con los “hermanos godos” y más específicamente con Juan Camilo Restrepo y su equipo de bibliotecarios del agro, que lo único que lograron fue una tremenda confusión jurídica sobre la propiedad de la tierra y una parálisis en la productividad agropecuaria.  

Cómo explicar que después que Proexport identificó 161 productos del sector agroindustrial con potencial exportador hacia la UE (el mayor comprador de productos agrícolas del mundo), Corpoica y el Ica no hayan sido capaces de implementar unos pilotos con pequeños y medianos productores para exportar productos como la granadilla,  la pitahaya, tomate de árbol, maracuyá y aguacate haas que son apetecidos especialmente en Reino Unido, Portugal, Francia y Alemania entre otros. Se dedicaron estos tres años fue a administrar convenios con el fondo de adaptación para atender afectados por la ola invernal. Que horror!

Pero la tapa de las incoherencias se presentó a principio de año, cuando la Junta directiva de Finagro decidió incrementar la tasa de interés de redescuento, mientras la Junta Directiva del Banco de la República reducía la tasa de interés de referencia.   

Presidente, Usted tomó una buena decisión en designar como Ministro de Agricultura una persona conocedora de los problemas y las soluciones del campo. No permita que las presiones de los traficantes de política le impongan cuotas burocráticas en las entidades estratégicas de la cartera del agro, porque no habrá otra oportunidad de sacar el sector de este atolladero.

@indadangond

 

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