Por: Mario Morales

Las ingeniosas mediciones del empleo

EN PLENA TEMPORADA DE TORMENtas, la polvareda de la yidispolítica casi no deja apreciar la cada vez  más sorprendente metodología del DANE para medir el mercado laboral en Colombia.

Eso de comparar, como lo acaba de hacer, el desempleo de mayo de 2008 con el de hace un año, o con 2001, fue realmente ingenioso. La cifra del 10,9% que resaltó la prensa nacional tendría saltando como un futbolista español al ministro de Protección de no ser por los señalamientos de Yidis de presunto ofrecimiento de puesticos. ¡Vaya paradoja!

Como hay que ver el vaso medio lleno, era más atractivo ese dato que contarle al país que la tasa real de desempleo en las trece capitales durante el sólo mes de mayo fue del 11,8%, superior en 0,4% a la de hace un año; o que en el trimestre marzo-mayo 2008 fue de 11,7% en esas cabeceras. Menos mal que los encuestadores no leen periódicos ni se enteran de los despidos masivos en ensambladoras de automóviles o en sectores de floricultores  y otras exportaciones.

Pero también son curiosos algunos de los conceptos que maneja el DANE, como ese de que es suficiente que una persona haya trabajado por lo menos una hora (¡UNA HORA!) con o SIN remuneración durante la semana del muestreo para ser considerado como “ocupado”. Es una proeza que todavía encuentren desempleados.

Llama también la atención el  subempleo subjetivo, donde incluyen a quienes tienen el simple deseo de una labor más acorde con sus competencias,  como le pasa hoy a cerca del 30% de los colombianos entre quienes clasifican los mismos encuestadores, el ex ministro Holguín, convencido que va a ser candidato; el  (¿ex?) ministro Palacio hoy desplazado a la oficina jurídica de la presidencia para defenderse; el flamante MinInterior, Valencia Cossio, que preparaba desde hace seis meses el revolcón de la justicia, y el Presidente se lo hizo en tres parrafitos.

Cabe el MinDefensa Santos quien, desparchado desde marzo, trataba de ocuparse con los consejos de seguridad en Suba y Soacha hasta que Samuel y el gobernador González lo preavisaron. Hay espacio para los periodistas que cubren Palacio, y por lo menos dos presentadoras de televisión, toda vez que las preguntas las hace el presidente y si no pueden los ministros, las responde él mismo.

Finalmente quedan unos pocos empleados formales que no tienen tiempo de llenar encuestas y que ruegan para que las ingeniosas metodologías resulten dejándolos sin puestico.

www.mariomorales.info

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