Por: Cecilia Orozco Tascón

Las investigaciones más rápidas

¡ESTAMOS DE PLÁCEMES! EN MEDIO del desbarajuste institucional propiciado por la Casa de Nariño y de los graves escándalos que salpican al alto gobierno, hay un consuelo: tenemos la Procuraduría más rápida de la historia.

Lo que le mereció concienzudos análisis a la Corte Suprema y largas investigaciones aún vigentes a otros órganos judiciales, ha encontrado solución en el nuevo Ministerio Público en el curso de dos meses. Hay que recordar que desde mediados de 2004 se trataba de dilucidar  —con notables obstrucciones a la justicia— cómo se realizó y quiénes participaron en el operativo de compraventa de votos parlamentarios durante el trámite de la primera reelección presidencial. La Sala Penal condenó a Yidis Medina después de su confesión, y de constatar con pruebas testimoniales y documentales que se vendió a cambio de una notaría y de puestos públicos para sus amigos. Como se sabe, eso no fue obstáculo para que Ordóñez absolviera a los ministros involucrados porque halló de dónde sacar “dudas razonables” y porque, a su infalible juicio, Yidis mintió cuando confesó, pero dijo la verdad cuando engañó a la Corte.

Ahora el Procurador impacta a la opinión con el anuncio de una apertura de investigación al Secretario Jurídico de Presidencia porque éste “asumió funciones que no eran de su competencia” y “omitió denunciar” su reunión con narcoparamilitares en Palacio. A tiempo con esa decisión, Ordóñez zanjó el asunto de fondo, sentenciando sin proceso previo que no hubo complot del Gobierno contra la Corte. Tal vez para ser “imparcial”, añadió que la Corte tampoco manipuló un testigo contra el Gobierno. Caso concluido.

Casi simultáneamente, el Procurador dictó pliego de cargos contra 16 funcionarios del DAS por la criminal operación de seguimientos, ‘chuzadas’, revisión de cuentas, vigilancia a las familias y hasta recopilación de “vicios y debilidades” de magistrados, periodistas y opositores políticos. En el mismo instante aseguró que la razón de ser de la apertura de cargos era “la inexistencia de procedimientos de control y seguridad…”.  Nada que ver con el cúmulo de delitos, muy probablemente cometidos en desarrollo del Watergate criollo. Con el argumento de la Procuraduría faltó poco para que se interpretara que castiga al DAS por haberse dejado pescar con las manos en la masa.

Parece ser que la máxima de la era Ordoñiana es que es bueno calmarle la sed a la horda cuando el ambiente sube de temperatura. Hay una fórmula exitosa: investigar lo de encima y hasta aplicar una sanción. A la gente le gusta el circo. Entre tanto, la basura más descompuesta se mete por debajo de la alfombra para que no “hieda”. ¿Qué relación pueden tener las persecuciones del organismo de inteligencia de la Casa de Nariño a los magistrados, con un complot contra la Corte? Ninguna, por supuesto. ¿Es un indicio serio de esa conspiración que Edmundo del Castillo se reúna con delincuentes para recibir, ávido, presuntas “pruebas” contra la Corte? Claro que no.

Si ésta es apenas una muestra del estilo de Ordóñez con sesenta y pico días de ejercicio, imagínense el récord que conseguirá en cuatro años de gestión u ocho, si el bicho reelectoral también lo pica. Una vez abierto el resquicio, queda abierta, de par en par, la puerta de la megalomanía. Estoy segura de que el nombre de este Procurador ingresará a los anales del Derecho con todo y ego. Él sí sabe de leyes. Acuérdense de que los jueces sabios no revisan fallos. Los hacen. Y en efecto, ha empezado a dejar constancia.

Para enmarcar. Frase premonitoria del presidente Uribe a su hijo Tomás: “Sáquese las manos de los bolsillos, hombre” (marzo de 2007).

 

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