Por: Rafael Orduz

Las locomotoras: símbolo del pasado

PRONTO SE CONOCERÁ EL NUEVO plan de desarrollo. Aunque hay varias versiones acerca de cuáles serán los sectores que impulsarán la economía y la equidad social en los próximos años, se ha elegido el símbolo de las locomotoras para aludir a las áreas líderes.

Se trata de un caduco símil de una revolución tecnológica de comienzos del siglo XIX que no tiene nada que ver con las imágenes del desarrollo contemporáneo, asociadas a otros conceptos y retos: desarrollo sostenible, economía del conocimiento, apropiación de las tecnologías de la información, bio y nanotecnología, comunidades virtuales, multidisciplinariedad, confianza ciudadana…

Si el propósito del símbolo es de “velocidad”, “capacidad de arrastre” y, además, la prensa y los funcionarios se refieren a las “locomotoras a todo vapor”, se estará construyendo en el imaginario la imagen de una economía lenta, basada en recursos naturales. Aunque dentro de aquellas se ha incluido la innovación, parecería que la mayor de todas, a juzgar por el énfasis de los funcionarios, estará en la minería. Carbón, petróleo, y cómo lidiar con el exceso de divisas y poca claridad acerca del manejo ambiental.

El cuento de las locomotoras encaja como anillo al dedo con algunos detalles del informe de competitividad 2010-2011 publicado por el Foro Económico Mundial. Incluye 139 países, que clasifica a partir de datos sobre doce pilares que van desde la calidad de las instituciones, la infraestructura, el entorno macroeconómico, la educación, hasta la innovación.

Lo primero que debe decirse es que, dentro del ranking mundial, Colombia está patinando hace años: puesto 63 en 2006 y 68 en 2010.

Segundo, hay que reconocer que en algunos ámbitos Colombia obtiene buenas calificaciones: fortaleza de la protección al inversionista (puesto 5); usuarios de internet (47); ancho de banda (49); colaboración universidad-industria (47); balance presupuestal del gobierno (42) y algunos otros.

En lo que Colombia se raja, tercero, es justamente en algunos de los factores que mueven a las sociedades actuales hacia unas mayores calidad de vida y productividad: educación, infraestructura, innovación, transparencia.

La calidad del sistema educativo obtiene el puesto 80 y en matemáticas y ciencias, el 93; disponibilidad de científicos e ingenieros, 86; fuga de cerebros, 84. Carreteras, puertos, ferrocarriles, por encima de 100. Respecto a si el país ofrece productos y procesos únicos, o si tiende más hacia recursos naturales sin mayor elaboración, Colombia está en el lugar 83.

En corrupción, Colombia se codea con los duros en la materia. Una variable, “desvío de recursos públicos” (a individuos o grupos, por corrupción), pone al país en el 106. El “favoritismo en las decisiones de funcionarios públicos” (en decisiones de política pública y contratos para favorecer a los “bien conectados”) nos coloca en el puesto 118.

¿Locomotoras a vapor y minería o sociedad del conocimiento basada en la educación?

 

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