Por: Hernán González Rodríguez

Las medidas antiapreciación del peso

Antes de apoyar las medidas tomadas por el Emisor el viernes 20 de junio, considero conveniente insistir en que “ninguna medida económica conlleva tan sólo beneficios. Todas acarrean costos o perjuicios.  Lo importante es asegurar que tras restar los costos de los beneficios, resulte la máxima cifra positiva”.

Segunda aclaración, “una medida económica puede resultar eficaz en un país y nefasta en otro. Todo depende de las circunstancias.  Por ejemplo, entrar a emitir para comprar dólares en un país con una masa monetaria desbordada previamente garantiza la elevación de la inflación”.

Con el fin de preparar la economía colombiana para comprar dólares como en China y en Chile, decidió el Emisor eliminar el encaje marginal a partir de septiembre y aumentar el encaje ordinario a partir del 13 de agosto de 2008 al 10 por ciento, al 11.5 por ciento para cuentas corrientes y de ahorro y al 6 por ciento para los CDT.

Hasta el 20 de junio pasado venía comprando el Emisor 7.5 millones de dólares diarios. En adelante adquirirá por subasta 12.5 millones adicionales, en total, los 20 millones mencionados por la prensa, unos 4.800 millones por año.  Si se tienen en cuenta los 1.000 millones que se compra y venden diariamente en la Bolsa de Valores, las compras aludidas serían del exiguo 2 por ciento.  Muy poco para incidir en el precio del dólar, pero lo considero como un inicio prudente, esperanzador.  Sospecho que muy pronto deberíamos llegar a comprar unos  40 millones diarios para neutralizar en algo el mínimo de 10.000 millones de dólares que, estimo, nos ingresan anualmente por las exportaciones de cocaína.

Recordemos el primer capítulo de los libros de economía.  Con encajes del 10 por ciento, por cada peso que emita el Emisor para comprar dólares, se crean diez pesos en el sistema bancario, nueve a título de nuevos préstamos y uno que se congela como encaje o reserva en las arcas de los bancos. Sospecho que los bancos no se puedan quejar de las emisiones de pesos con encajes altos.  

El encaje estadounidense también es del 10 por ciento. Entiendo que los chinos se aproximan hoy al 30 por ciento para tener una relación de 3.3 pesos en expansión del dinero por cada peso de emisión.  Esto para evitar que al comprar se les atice la inflación, la cual figura como el mayor costo o perjuicio de esta medida. Pero puede ser un mal menor ante un gran desempleo en vísperas electorales.

Si los banqueros de los países ricos, de Europa por ejemplo, fueran conscientes de los desastres que nos está causando la devaluación del dólar, tanto o más que a ellos, ya deberían estar éstos comprando también dólares, como hicieron en el pasado con sus monedas.   

Ahora bien, Colombia está inundada de dólares. Insisto, no menos de 10.000 millones de dólares se exportan por año de clorhidrato de cocaína, sin considerar la heroína.  El desajuste entre las 100.000 hectáreas todavía cultivadas con coca en 2007 que señaló el estudio Simci de la ONU y las 220.000 hectáreas asperjadas el año pasado, según la Policía Nacional, no tiene explicaciones claras. Si fueran ciertas las cifras de la Policía, ya no deberían existir plantaciones de coca. Para el autor de esta nota, tras el desplome tolerado por los países ricos del dólar, emergen las exportaciones de coca, como la segunda causa de la apreciación del peso colombiano.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán González Rodríguez

Los escandinavos no son excepcionales

Comparación entre salarios mínimos

Enfrentamientos en el Centro Democrático

Crecimientos de la población

Propuesta de impunidad de la JEP