Por: Columnista invitado EE

Las mentiras de Matilda González Gil sobre La Prohibida

Mi nombre es Pilar Cuartas Rodríguez, periodista de El Espectador desde hace siete años. Y aunque siempre les he huido a los reflectores y prefiero el trabajo tras bambalinas, hoy decidí publicar esta columna porque, a punta de mentiras, la activista Matilda González Gil ha emprendido una campaña de desprestigio y difamación contra mí, mi compañero Joseph Casañas, la marca El Espectador y su director, Fidel Cano. La pelea es por el producto audiovisual La Prohibida (que yo ideé) y hasta hoy me pronuncio sobre ella porque no quería entrar en el juego estratégico de Matilda en el que apremia el afán por ganar seguidores y catapultarse a la palestra pública con escándalos como éste. ¡Pero qué más da! Mordí el anzuelo por mi nombre, mi reputación y mi futuro profesional. (Lea aquí: No censuramos a Matilda. Hablemos (sin mentiras) de lo que pasó con La Prohibida)

A continuación, daré respuesta a cada una de las mentiras que Matilda González Gil ha esparcido por redes sociales y las que han encontrado eco en portales digitales y activistas, sin que hasta ahora ninguno de ellos me haya preguntado, de forma respetuosa, por mi versión, por la verdad.

Mentira 1: Matilda creó el producto La Prohibida y El Espectador le robó la idea

El Espectador es el medio pionero en Colombia en usar el formato youtuber para hacer periodismo. Lo hizo por primera vez con La Pulla (2016) y luego con Las Igualadas (2017). Por eso a comienzos de 2018 pensé que, siguiendo el ejemplo de esos dos productos, el diario debía tener un youtuber o una youtuber que hablara sobre temas LGBT. Empecé a indagar y a visitar canales de México y EE.UU. para aprender. Más adelante, en marzo, entrevisté a un reconocido youtuber gay en Colombia y le pregunté sobre mi idea. Él me dijo que era necesario que el país tuviera una youtuber trans, en especial trans, porque esa población no tenía representación en los medios y necesitaba ser visibilizada. Salí motivada a materializar la iniciativa. Eso se puede comprobar escuchando el audio de la entrevista o preguntándoles al camarógrafo y al videógrafo que me acompañaron a la cita, pues realmente estaba emocionada y solo hablé de ello en el carro.

Esa misma semana, el jefe de redacción y el jefe de la edición dominical me propusieron crear un canal de YouTube sobre temas LGBT. ¡Ya éramos varios los que confiábamos en la idea! Así que un mes después, tras consultar con conocidos LGBT y con compañeros de la redacción que también pueden dar fe de ello, me decidí por tres posibles presentadores y los contacté. Mi opción uno estaba de gira modelando, mi opción dos estaba viviendo fuera de Bogotá y mi opción tres, Matilda González Gil, me dijo emocionada sin pensarlo: ¡Sí, de una! Invité a mi compañero Joseph Casañas para que se sumara al equipo y los tres nos reunimos en las instalaciones de El Espectador. Les conté lo que imaginaba: un espacio en el que LGBT y heterosexuales (cisgénero, me corrigió Matilda) se encontraran para conversar sobre diversidad sexual. “Con humor y usando los estereotipos”, agregó Joseph. Mati estuvo de acuerdo, pidió participar activamente en la elaboración de guiones y propuso invitar a artistas para que aparecieran en algunos videos a cambio de mencionarlos en los créditos, pues no contábamos con presupuesto. Quedó una tarea: pensar cómo nombrar el canal.

Mentira 2: El Espectador explotó laboralmente a Matilda porque no le pagó ni un peso

Desde el primer día, le dejamos claro a Matilda que el diario no tenía presupuesto para pagarle en ese momento, que el objetivo era arrancar publicando videos para así lograr atraer financiación y poder reconocerle económicamente su aporte al canal. Además, le dijimos explícitamente (en más de cuatro ocasiones) que el dueño del producto era El Espectador y que la continuidad de este no dependía de ninguno de los tres. Ella estuvo de acuerdo, pero no firmamos nada. ¡Craso error y eso es lo único de lo que me arrepiento! Nunca existió subordinación ni le exigimos cumplir horarios ni tareas a Matilda. Sabíamos que era una colaboradora, nos adaptamos a sus horarios, y cuando no pudo participar (por estar incapacitada) nosotros continuamos elaborando videos y la incluimos en los créditos. ¡Yo creí que éramos un equipo y no quise excluir su nombre por estar enferma! ¡Otro error!

Mentira 3: El Espectador llamó a Matilda para hacer Sin Clóset, no para La Prohibida

Sin Clóset es una sección de crónicas de personas LGBT que yo ideé en diciembre de 2017. Son historias de vida de personas LGBT (en plural, no de un único personaje). El formato nunca ha tenido un presentador o presentadora ni lo necesita. Sin embargo, Matilda González hábilmente tergirvesó la siguiente situación para apoyar su mentira: el día que le propuse que fuera youtuber, también le planteé que participáramos en una convocatoria que se llamaba Mama Cash, que financiaba proyectos con personas trans. Como en ese instante no teníamos un nombre definido, ni identidad gráfica ni estaba creado el canal de youtube, acordamos que nos presentaríamos con el nombre de Sin Clóset. Pero jamás se habló de una participación de Matilda en dicha sección. Tampoco nos ganamos la convocatoria de Mama Cash. (Vea aquí los videos de Sin Clóset)

Mentira 4: La Prohibida es de Matilda porque ella propuso el nombre

Matilda sí propuso el nombre de La Prohibida y a mí me encantó, y así inició nuestra primera conversación en el grupo de Whatsapp, que publicó sin mi consentimiento el portal Sentiido. Eso no quiere decir que el producto sea de ella. Matilda fue presentadora del canal y una de sus tres guionistas, pero cada capítulo requirió la participación de dos redactores de El Espectador, un diseñador gráfico, dos realizadores audiovisuales y una periodista de redes sociales. El trabajo en un producto como La Prohibida no termina con la presentación, requiere postproducción y divulgación y ese paso se llevó más de 20 horas semanales. ¿Matilda invitó a artistas amigos para que salieran en el video? Sí, es cierto, pero siempre lo hizo de forma voluntaria, sabiendo que no había remuneración ni obligación. Eso tampoco la hacía la productora de La Prohibida.

Mentira 5: Cuando La Prohibida empezó a ser un “éxito”, El Espectador les pagó a Pilar Cuartas y Joseph Casañas por ese producto y no a Matilda González

Yo no sé si La Prohibida sea un éxito, no me preocupa si lo es o si lo fue. No nació para eso. Me basta con que una persona LGBT deprimida vea un video y sepa que no está sola. Me basta con que lo vea una mamá que no entiende qué le pasa a su hijo trans. Por otro lado, El Espectador nunca me pagó a mí o a Joseph Casañas por La Prohibida. Ese es un producto que impulsamos los dos desde nuestra secciones que nada tienen que ver con temas LGBT. Lo hicimos en nuestro tiempo libre, trasnochando. También aclaro que La Prohibida no generó ingresos. Un youtuber no se hace autosostenible por YouTube, sino por los patrocinadores que le aporten dinero. Cuando por fin entramos en la etapa de buscar posibles financiadores que apoyaran el tema LGBT, el diario intentó formalizar la relación con Matilda y no se logró un acuerdo.

Mentira 6: El Espectador despublicó los videos de La Prohibida para censurar y callar a Matilda González

Tanto Fidel Cano como Matilda González han dicho cuáles fueron los desacuerdos a la hora de firmar el contrato que se le propuso a Matilda González. Ella anunció sus intenciones de demandar y el departamento jurídico del diario aconsejó despublicar el contenido para evitar una disputa legal. Por supuesto que a mí me afectó la decisión, era mi trabajo el que iba a salir del aire. Como periodista y espectadora, aún me pregunto si fue o no la mejor decisión. Pero lo que quiero dejar claro es que los videos no se despublicaron con el objetivo de censurar a Matilda por “mujer” y “trans”, como ella hábilmente ha tratado de vender. Es por una decisión jurídica, que se tomó desde las razones del derecho privado. ¿Que debe discutirse lo que pasó desde los postulados de la libertad de expresión? De acuerdo, pero que Matilda no use su identidad de género para victimizarse, porque esta disputa nada tiene que ver con discriminación.

Mentira 7: Pilar Cuartas es una maltratadora laboral, censuradora y plagiadora

A raíz de estas mentiras, organizaciones y activistas se han referido a mí en redes sociales como una persona maltratadora, censuradora y plagiadora. No soy ninguna de las tres y ya expliqué por qué. Cada quien puede decir lo que le plazca en su Twitter, Instagram o Facebook, pero que nadie me atribuya delitos ni conductas reprochables sin tener sustento alguno. Esas declaraciones rayan en la injuria y calumnia y mi derecho al buen nombre es inviolable.

Mentira 8: Pilar Cuartas y Joseph Casañas le robaron los seguidores a La Prohibida

Nadie es dueño de los seguidores, cada quien es libre de suscribirse o dejar de seguir a un canal en YouTube. Ahora nos llamamos La Disidencia y guardamos la esencia con la que nació esta idea, que inicialmente se llamó La Prohibida. Yo decidí cambiar el nombre por tres razones, pese a que ninguno de mis jefes estuvo de acuerdo: 1. Dos de los nuevos presentadores me lo pidieron argumentando que no se sentían identificados con el nombre La Prohibida, que sugería una identidad femenina, y tampoco querían estar relacionados con esta pelea. 2.  La Prohibida nació para unir y no para destruir, pero el nombre referenciaría a la guerra de egos y de ambiciones económicas en la que terminó este proyecto. 3. En España hay una cantante famosa que se apoda La Prohibida. Nos dimos cuenta al momento de crear la cuenta en Twitter, pero éramos primíparos en YouTube y no le vimos inconveniente, pues nacíamos con un propósito distinto. Pese a que La Prohibida ya es una marca de El Espectador en Colombia, creo que lo correcto es respetar a La Prohibida española. Lección aprendida: verificar todo a la hora de elegir nombre.

Mentira 9: La Pulla y Las Igualadas son cómplices de la “censura”

Nada tienen que ver La Pulla y Las Igualadas en esta pelea. Matilda González las ha mencionado en sus publicaciones buscando una respuesta, así como también ha mencionado a Daniel Coronell, Mábel Lara y Daniel Samper. Quiere un like, un retuit o un comentario, para hacerse visible ella, para volverse tendencia. ¡Al fin y al cabo hay que mostrarse como sea en redes sociales!

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¡Claro que Matilda participó en La Prohibida!, pero no en los términos que afirma. En lo único que coincido con ella es en el reproche a la falta de formalización. Si hubiese mediado un contrato desde el inicio, no estaría hoy en entredicho mi trabajo y mi honestidad. Pero sobre todo, Matilda González Gil no hubiese encontrado un terreno abonado para esparcir mentiras y tergiversar la realidad. Me quedo con varias lecciones sobre cómo iniciar un proyecto periodístico, y espero que mi experiencia también les sirva a mis colegas.

Les pido disculpas a los presentadores invitados que alguna vez aparecieron en los videos de La Prohibida, aunque ya he conversado con algunos de ellos. Por respeto a ellos y a la audiencia, los capítulos están de regreso en un canal de YouTube llamado La Prohibida. También me pido disculpas a mí misma por dejar que las mentiras de Matilda González llegaran tan lejos. Me asusté, sí, me asusté. Yo, la periodista desconocida, contra una mujer activista que usaba el discurso de la discriminación para llamar seguidores. A ella le deseo éxitos en su nuevo canal, que además encuentran con su nombre en YouTube. Espero que esta disputa le ayude a ganar audiencia. A los seguidores de La Disidencia los invito a ver nuestros videos y a decidir si quieren seguir suscritos a nuestro canal. Ese es un esfuerzo de un equipo de por lo menos diez personas que hoy creen que hablar de diversidad sexual es una necesidad. No por los clics, ni la fama, sino porque hay gente que sigue queriendo morir por culpa de la discriminación que sí existe, pero no en El Espectador.

PD: Agradezco a todos los diseñadores, videográfos, editores, periodistas de redes sociales que hicieron posible La Prohibida y quedaron invisibilizados en esta absurda pelea.

*Pilar Cuartas Rodríguez es periodista de El Espectador y esta columna no refleja la posición editorial del diario.

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Las mentiras de Matilda González Gil sobre La Prohibida

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