La importancia de los archivos para construir la verdad del conflicto armado

hace 26 mins
Por: Catalina Uribe

Las mujeres, ¿las más machistas?

A raíz de la indignación que sigue causando el escándalo de acoso sexual por parte del productor de Hollywood Harvey Weinstein, me he encontrado en distintas reuniones donde sale a la luz la discusión sobre el sexismo. Me llama la atención que en los diferentes ámbitos profesionales, académicos y familiares siempre hay alguien, por lo general alguna mujer, que dice: “Pero si las mujeres son las más machistas”. Como esta frase es completamente contraintuitiva, pues equivaldría a decir que los negros son los más racistas o los judíos los más antisemitas, quise pensar a qué se refieren quienes la afirman con tanta certeza.

Los números muestran que, en todos los países excepto Islandia, que acaba de aprobar una ley para igualar salarios, las mujeres ganan significativamente menos que los hombres. Siguen siendo los hombres quienes poseen la mayor cantidad de propiedad privada y riqueza mundial. Además, siguen mandando en política, y cuando no mandan en el hogar, porque sus mujeres son más competentes y exitosas que ellos, muchos se sienten amenazados en lugar de afortunados. Pero lo peor de todo, y es este punto el que hace la frase sobre el machismo de las mujeres más extraña, es que miles de hombres siguen abusando, violando y maltratando mujeres impunemente.

Quienes defienden el machismo de las mujeres alegan que hay mujeres que discriminan a otras, que hay quienes se sienten cómodas en su posición de subordinación, o que se requiere que las mujeres permitan en algo el maltrato para que este en efecto ocurra. Pero lo que no entienden, o no quieren ver, es que ese “en algo” está muy matizado por la posición de subordinación en la que se encuentra la mujer desde la infancia. Es muy difícil salirse del impulso de la sociedad, la religión, la cultura, y, de repente, como por obra y gracia del espíritu santo, convertirse en un feminista independiente y de vanguardia.

Estamos en una ola de protesta por todos los abusos que como mujeres hemos y seguimos sufriendo. Vale la pena que, mujeres y hombres, mantengamos vivo el impulso. Hacer comentarios sobre el machismo de las mujeres desvía por completo el debate y, como siempre, termina por revictimizar y culpar a la mujer de lo que le ocurre. Como en todos los crímenes, el primer sospechoso es siempre quien se beneficia de ellos. ¿Cómo pueden las mujeres salir ganando de que las rebajen, las infantilicen, las objetualicen, las excluyan y las maltraten?

 

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