Por: Ana Milena Muñoz de Gaviria

Las mujeres y la paz

El encuentro entre la dama de la Nación, María Clemencia de Santos, y la ex primera dama, Lina Moreno de Uribe, es una muestra de la importancia de la mujer en la paz. Y es que, a pesar de que Santos y Uribe son enemigos políticos, las primeras damas no lo son y están por encima de cualquier enemistad y conflicto.

Este es un ejemplo importante de resaltar cuando Colombia está en búsqueda de la paz y lo que necesitamos son más ejemplos de convivencia de nuestros líderes.

Estos ejemplos nos llevan a pensar que la mujer debería jugar un papel más preponderante en el proceso de paz. Para empezar, la delegación del Gobierno Nacional está constituida por seis personas, de las cuales solo una es mujer: María Paulina Riveros. ¿Dónde están las mujeres en la negociación y en la agenda, cuando ellas representan más del 50% de la población colombiana?

Y en este sentido es importante traer las palabras de Hillary Clinton, pronunciadas recientemente durante la Cumbre de Mujeres en el Mundo que se llevó a cabo en Nueva York, quien decía: “Cuando las mujeres participan en la economía, todos se benefician; cuando las mujeres participan en la pacificación y el mantenimiento de la paz, todos estamos más seguros, y cuando las mujeres participan en la vida política de sus naciones, pueden marcar la diferencia”.

E igualmente manifestaba cómo las mujeres no son víctimas sino agentes de cambio; son impulsadoras del progreso y creadoras de paz. Muchos países que han salido de la pobreza a la prosperidad lo han hecho empoderando a la mujer, trabajando por sus derechos y disminuyendo las desigualdades.

Y es que la mujer tiene el poder de transformar la familia y por ende a la sociedad; ella vela por la unión y el progreso de su familia y su comunidad. Ella es fundamental en la prevención y resolución de conflictos y por naturaleza es promotora de valores y conciliadora. Ella conoce el valor del ser humano y está más autorizada para hacer la paz.

La importancia de incluir a la mujer como protagonista en la negociación de la paz y el mantenimiento de ésta ha sido destacada por Naciones Unidas en los distintos procesos de paz en el mundo. El PNUD muestra cómo la visión de la problemática dentro del conflicto es diferente: ellas trabajan en la prevención del conflicto, dan atención a las víctimas y evitan la violencia contra un familiar. Lideran los procesos de justicia y reparación y son protagonistas de la reconstrucción y de procesos de reconciliación cuando son desplazadas. El problema está siempre en la discriminación, en el reconocimiento de sus derechos y en las oportunidades de participación.

La paz, siempre he creído, no se construye solo en las negociaciones; la paz hay que construirla cada día desde la familia; la mujer juega un papel importante en la reconciliación, en la prevención de la violencia y en la búsqueda del progreso social. Es entonces importante, para construir una sociedad más justa, empoderar y fortalecer a la mujer como ciudadana, buscar su participación activa y su liderazgo.

 

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