Por: Harry Sasson

Las nueces olvidadas

Harry Sasson termina su serie de recetas con frutos secos invitando a escena a las macadamias.

Las nueces de macadamia inexplicablemente han quedado en el contraluz de los frutos secos: andan un tanto olvidadas. Y juro que no lo entiendo, si son tan buenas en todo sentido, no sólo gastronómicamente hablando. De hecho, en la industria cosmética sí son ampliamente apetecidas, ya que por sus nutrientes son utilizadas en la elaboración de tratamientos para mantener la piel joven. ¿Pueden imaginarlo? Así de buenas son.

Pero pasemos a la mesa, que es donde mejor nos entendemos. Creo que las macadamias están en la punta de los frutos secos gracias a su textura cremosa y su sabor dulzón, casi azucarado, y que poco recuerda la mantequilla de maní.

Las mejores macadamias son las que se producen en Hawai, aunque ahora las cultivan en el Valle del Cauca, por lo que tenemos acceso a macadamias deliciosas y a buen precio. Las de Del Alba, en todas sus presentaciones, me fascinan. Su delicado sabor las hace maravillosas simplemente como aperitivo, o como ingrediente en helados y galletas. A mí me enloquecen las acarameladas, y podría pasar mi vida comiéndolas si no fuera por aquello de que todo exceso es malo. Yo, feliz, me excedería en macadamias acarameladas. Es esta reina de las nueces es la elegida para finalizar mi serie de recetas con frutos secos.

Para terminar, vamos con un pollo meloso con macadamias, perfecto para una cena de enamorados y sin más requerimientos que un arroz salvaje para acompañar. Yo, mientras tanto, me quedaré disfrutando de las olvidadas de las nueces, las deliciosas macadamias.

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