¿Cómo avanza la reincorporación de excombatientes en el Cauca?

hace 25 mins
Por: Weildler Guerra

Las plantas: estigmas y prohibiciones

En medio del acalorado debate público algunas plantas son continuamente estigmatizadas y utilizadas como referentes negativos. Plantas antiguas y socialmente enraizadas en América, como el tabaco o la coca, son consideradas hoy formidables enemigos públicos en materia de salud. Cuando la Corte Constitucional declaró inexequible la prohibición general del consumo de bebidas alcohólicas y sustancias sicoactivas en el espacio público, la discusión en las redes casi alcanzó los niveles de una guerra civil. Sin embargo, no se escucharon protestas directas contra la cebada, las uvas, la caña de azúcar, el maíz o el arroz, a pesar de ser la materia prima en la industria de los licores de Occidente y Oriente.

Más de 1.000 millones de personas consumen cigarrillos regularmente en todo el mundo, según la Organización Mundial de la Salud. Este organismo señala que el tabaco provoca la muerte de siete millones de personas al año, genera enormes gastos al sector de la salud y las personas que fuman sufren de una amplia variedad de graves enfermedades como el cáncer. No obstante, el tabaco tiene una larga relación con la humanidad. Sus múltiples formas de aplicarlo al cuerpo y sus diversos empleos no se reducen al simple consumo hedónico. La apreciación del tabaco entre los indígenas sudamericanos, decía el antropólogo Johannes Wilbert, se deriva de su consideración como una planta que confirma y ordena la vida. El uso inicial del tabaco era restringido para la mayoría de las personas y estaba confinado a especialistas que lo empleaban en las prácticas del conjuro, la comunicación con otros mundos, la adivinación y la curación. Su empleo con fines placenteros solo se dio a partir del siglo XVIII cuando se convirtió en un importante producto del comercio entre las posesiones coloniales americanas y sus metrópolis europeas.

Otras sustancias derivadas de especies vegetales, como la ayahuasca, desarrollan una expansión de los sentidos visuales, olfativos y auditivos para desenvolverse en el cosmos. Los estados alterados permiten al chamán percibir de otra manera los cuerpos de los distintos seres: humanos, animales, plantas y agentes inmateriales. Estas plantas hacen posible “la exploración afectiva de una mitología” pues bajo los efectos derivados de su consumo se tiene la certeza de encontrar seres diversos presentes en las narraciones míticas. Los campesinos del Caribe usan el tabaco como medida de tiempo en sus viajes. Su uso nocturno en los caminos puede tener un carácter mimético frente a distintos peligros y ante los agentes inmateriales al desplazarse por zonas boscosas y oscuras.

Aunque millones de personas consumen sustancias vegetales con fines meramente hedónicos y carentes de fines trascendentales, el uso de esas mismas plantas permite a los especialistas de algunas sociedades amerindias no extraviarse en su consumo pues cuentan con una cartografía de lugares, historias, tiempos y seres que orienta su búsqueda. Examinar la perspectiva cosmológica, botánica y farmacológica de las sociedades indígenas y contrastarlas con el trasfondo publicitario que nos muestran las poderosas transnacionales del tabaco nos permite establecer fascinantes comparaciones entre las formas en que el tabaco y otras plantas son vistas, usadas y abusadas en distintas esferas del mundo.

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2019-08-16T15:08:50-05:00

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2019-08-16T16:59:32-05:00

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