Por: Hernán González Rodríguez

Las siete reformas pendientes

El gobierno del presidente Juan Manuel Santos todavía tiene pendientes siete grandes reformas cuando ya tiene el sol a la espalda y cuando ha dado, además, numerosas muestras de incompetencia para realizarlas.

Se teme que haya dilapidado ya sus mayorías parlamentarias, su popularidad y su reelección.

En el archivador reposan: 1. Establecer una justicia penal militar adecuada para debilitar a las Farc. 2. Reintentar la reforma a la Justicia. 3. Elevar la calidad de la educación con maestros más capacitados y con menos vacaciones. 4. Realizar una reforma tributaria sin abusar de los contribuyentes ni de los jubilados para financiar leyes populistas. 5. Reconstruir y modernizar la infraestructura del país. 6. Sacar el sistema de salud de cuidados intensivos. 7. Racionalizar las pensiones de jubilación.

Se intentó modificar el fuero militar en la fallida reforma a la Justicia con el fin de evitar que nuestras Fuerzas Armadas siguieran perdiendo la guerra jurídica frente a la extrema izquierda y los abogados corruptos e, inexplicablemente, se aplazó esta. Sin Ejército en pie de lucha no habrá inversiones, ni empleo, ni negociaciones de paz, ni paz.

Se intentó reformar la Justicia y se fracasó, lo cual evidenció los elevados niveles de corrupción y de incompetencia institucional del Estado colombiano. Difícil explicar que, después de ocho debates en el Legislativo de un proyecto promovido y acunado por el Ejecutivo, resulte ser a última hora el desastre que describió el presidente Santos.

La calidad de la educación en Colombia no es satisfactoria. Salvo algunos colegios y universidades privadas, y alguna que otra universidad pública, nuestros profesionales no escriben ni leen bien en español, no hablan ni entienden el inglés y su formación matemática es muy deficiente. Limitan nuestra esperanza en el Presidente sus frecuentes claudicaciones en las reformas clave.

El presidente Santos le aseguró al país durante su campaña que no haría una reforma tributaria. Resulta ahora que no solamente la realizará, sino que, al parecer, afectará con intensidad a la clase media del país, a los jubilados y a los ya asfixiados empresarios por culpa del dólar barato o apreciado, de las importaciones legales e ilegales que cierran nuestras empresas y de los empleos que se marchan.

Los contratos para la reconstrucción de la infraestructura vial se iniciarán este segundo semestre de 2012. Ojalá demuestre este Gobierno que son historia del pasado las vías sin estudios, sin presupuestos y adjudicadas a contratistas deshonestos. Sin la participación de ISA es muy probable que no se construyan las “Autopistas para la Prosperidad”, ya que Mintransporte casi nunca ha sido capaz de invertir los modestos presupuestos que le aprobaban.

El sector de la salud se encuentra al borde de la quiebra, resultado de lo cual sus servicios a los colombianos se han deteriorado en forma alarmante. Los numerosos intentos de reforma poco han funcionado. Prosigue la tutelomanía, la falta de auditoría del sector, los retrasos del Fosyga, la intermediación de las EPS para los dineros adeudados a los hospitales… todo esto gravita sobre nuestro enfermo sector de la salud.

Las pensiones de jubilación, por sí solas, ya amenazan con quebrar a Colombia en pocas décadas. Urge elevar e igualar las edades de jubilación en 65 años, controlar las mesadas de los magistrados y congresistas… Muy pronto no tendremos en el país más de cuatro personas laborando por cada jubilado. 

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