Por: Hugo Sabogal

Las voces del placer

El experto argentino habla del potencial nacional en la industria del buen gusto.

Fabricio G. Portelli es la nueva figura argentina del importante negocio editorial que gira alrededor del vino, la gastronomía y el turismo. Como socio y gestor de la firma Simposium, Portelli se ha ido asociando con las principales figuras y autoridades continentales para conformar un dream team parecido al creado por líderes de opinión en Europa y Estados Unidos.

Sus productos incluyen guías internacionales de vinos, revistas para conocedores, programas de televisión y publicaciones para consumidores desprevenidos, así como eventos regionales e internacionales de reconocimiento mundial.

En sus años mozos, participó, junto con Juan Aznarez, en la creación y lanzamiento de Joy, la revista más innovadora y ocurrente del sector en Argentina. Luego participó en los albores del gourmet.com y ahora, al frente de Simposium, ha comenzado a tejer sus planes de expansión continentales, que incluyen Colombia, Venezuela, Brasil y México.

De pelo largo e indumentaria predominantemente negra, Portelli representa el espíritu del consumidor contemporáneo. Conoce sus gustos y preferencias, y sabe perfectamente que lo motiva su impulso de compra. Nos encontramos en la reciente feria de Expovinos, en Bogotá, y cambiamos el almuerzo por una prolongada copa de vino español, para que nada interrumpiera la conversación.

Para Portelli, la exploración y explotación del mundo del placer ha generado más rechazo que apego entre los consumidores, en particular por el prurito de hablar siempre desde arriba. “Quienes comunican y educan sobre estos temas piensan que emplear tecnicismos y términos rebuscados es una forma de mostrar conocimiento frente a los que no saben, cuando, en realidad, lo que están consiguiendo es alienar clientes potenciales. Cuando las personas normales se enfrentan a esta Torre de Babel, su reacción inmediata es pensar que nada de eso es para ellos. Es lo mismo que ocurre con otros productos y servicios”.

Como empresario editorial, Portelli se ha dedicado a pregonar una sencilla parábola: que las experiencias del gusto y del olfato deben ser un asunto de todos los días. “¿Cómo así que comer y beber una copa de vino es algo único? Son dos acciones que pueden repetirse todos los días”.

¿Y qué pasa en países como Colombia, carentes de una cultura de consumo en estos dos frentes? “A mi juicio, la estrategia, en este caso, es enseñar con sencillez y una actitud de entretenimiento. Y para poder entretenerlos, debo situarme a su nivel, hablándoles de manera franca y sencilla”.

Portelli piensa que Colombia está en un momento apropiado de despegue, y cree que el país ya está preparado para acoger emprendimientos editoriales en el campo del vino y la gastronomía como revistas, guías, programas de radio y televisión, blogs especializados, y ferias cada vez más divertidas y frecuentes.

“El entusiasmo está a flor de piel, y esto es algo que todos los jugadores de la industria deben aprovechar para consolidar posiciones. Basta mirar alrededor: crece la restauración, aumentan las ofertas de cursos y diplomados de vinos y gastronomía, surgen clubes de aficionados, aparecen tiendas especializadas y se realizan ferias y exposiciones”. Todo esto, agrega, contribuye a multiplicar los consumidores, pero aún no hay nadie que integre estas tendencias y las convierta en un negocio entretenido de comunicación.

“Creo que a Colombia le ha llegado la hora de incursionar en este campo, y quiero pensar que hay un espacio para productos como los nuestros. A Simposium le interesa ser un jugador local y estaremos de vuelta”.

 

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