Por: Manuel Drezner

Lástima, se acabó el Festival

Los cuatro noches y tres días del Festival Mozart pasaron como vendaval y el resultado final es más que satisfactorio desde el punto de vista de respuesta del público y de la calidad tanto de la programación como de los intérpretes.

La gente, informan, llenó la casi totalidad de los puestos disponibles, muchos quedaron por fuera en cantidad de eventos y en los conciertos en que estuve, aplaudió en forma entusiasta y fervorosa. Vale la pena resaltar que hubo una asistencia impresionante por su abundancia de jóvenes, lo cual muestra que la falsa creencia de que a ellos solo les interesa el rock está para recoger y que es mucha la juventud a quien si le gustan estos platos exquisitos. O sea, como comentario al paso, que esa absurda teoría de algunas entidades musicales de que hay que dar conciertos con cantantes pop y adaptaciones baratas de gran música dizque para atraer a los jóvenes, muestra ser falsa.

En cuanto al Festival, es imposible comentar todo lo que hubo, pero hubo puntos altísimos ,como lo fue la presentación de Juanita Lascarro con la orquesta de Colonia, que además dio una versión magnífica de la Serenata del cuerno de postillón. A Juanita le tocó reemplazar a una artista enferma en otro magnífico evento, el Réquiem que cerró el Festival. El dúo de pianistas de dos María José, Barandiarán y De Bustos, además de la Sonata para dos pianos (que fue la base para las investigaciones del llamado Efecto Mozart, que supuestamente aumenta el nivel intelectual de los niños), ofreció una novedad, que nunca se había tocado en Bogotá, el Larghetto y Allegro en mi bemol y además con María Zabaleta interpretaron el Concierto para 3 pianos. La curiosidad de oír un fortepiano (instrumento predecesor del piano de nuestros días) por Ronald Brautigam, fue notable y además se presentaron cantidad de sinfonías, conciertos para violín y piano y música de cámara, con lo cual se puede decir que, con excepción de la lamentada ausencia de óperas, hubo una exposición bastante completa de la obra del gran genio.

En el concierto final el director del teatro y del evento, Ramiro Osorio (quien además fue merecidamente premiado por un aplauso especial del público), anunció que dentro de dos años el tema del nuevo Festival estará dedicado a la música de compositores rusos del romanticismo. Lástima que se tarde todo ese tiempo para volver a escuchar tan magnífica colección de música como la que muestra el Festival de Bogotá.

 

 

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