Por: Ernesto Yamhure

Latigazos conservadores

TODA LA SABIDURÍA HUMANA ESTArá resumida en dos palabras: confiar y esperar. Con esa frase cerró Edmundo Dantés, el Conde de Montecristo, la carta que le envió a su amigo Maximiliano Morrel.

Eso tendremos que hacer los colombianos de cara a las elecciones presidenciales en las que los agitados ánimos de quienes se perfilan derrotados están obligando a la toma de decisiones equivocadas, impracticables y, por supuesto, impolíticas.

Tal es el caso de la cacareada Resolución 009 del Partido Conservador en la que, al mejor estilo de los tribunales de la Santa Inquisición, el flamante presidente de la colectividad demanda —léase obliga— de todos los militantes irrestricto y ciego apoyo a la candidata Sanín.

¿Dónde queda el sagrado derecho a disentir? Pareciera que el doctor Fernando Araújo ha confundido al conservador con el partido comunista donde se aplica la mano de hierro y el látigo.

La medida cayó como una patada en la militancia azul que no se quiere dejar amarrar a la candidatura de Sanín, simple y llanamente porque no la ven como una verdadera representante de su partido. No hace muchos años, cuando la ex embajadora presentaba su aspiración para las presidenciales de 2002, dijo lo siguiente: “Nuestras banderas no están manchadas de corrupción. Soy y seré independiente de maquinarias politiqueras. No voy a cambiar esa independencia por ningún respaldo, por importante o decisorio que parezca… Nadie me va a mover. Nadie nos va a mover un solo (sic) centímetro de esta posición. Quienes respaldan nuestra aspiración lo han hecho y lo harán a sabiendas de esta independencia”. ¡Sí respetado lector o lectora, esas fueron las palabras de Noemí Sanín!

Segundos antes, se había preguntado: “¿Dónde están los integrantes de las maquinarias tradicionales que se distribuyeron los contratos y que desviaron los recursos públicos en provecho propio y de sus compinches?”. Ella misma se contestó: “Preparándose para capturar otra vez el poder, para hacer el empalme y seguir con el saqueo… están agazapados detrás de los candidatos de la maquinaria y el clientelismo”.

Me imagino que en aquel discurso la doctora Sanín Posada no hacía referencia a los barones electorales de la talla de Efraín “fincho” Cepeda, Roberto Gerlein Echeverría, Telésforo Pedraza y demás patricios conservadores con quienes hoy comparte tarima.

En concreto, los conservadores comunes y corrientes, aquellos que mayoritariamente defienden a capa y espada la Seguridad Democrática y su continuidad en el tiempo y en el espacio, no van a permitir que las amenazas los amedrenten. Dice Araújo que los va a expulsar de la colectividad: ¿Será que su atrevimiento llega al extremo de, por ejemplo, lanzar a la calle a Enrique Gómez Hurtado, patriarca de patriarcas? ¿Serán tan torpes de excluir del partido al millón cien mil ciudadanos que votaron por Arias y que seguramente harán campaña por Juan Manuel Santos?

El desafío está planteado. Deberán ir preparando los formatos de despido masivo. Por lo pronto, el Miércoles de Pascua buena parte del círculo más cercano a Andrés Felipe Arias adherirá formalmente a la candidatura de Santos.

Les corresponderá confiar y esperar serenamente la misiva por medio de la cual se les notificará el despido inmediato del Partido Conservador, cuyas directivas han venido implementando la teoría según la cual los votos se atraen a punta de latigazos y no de ideas y propuestas.

Vamos a ver cuántos millones de colombianos lograrán movilizar a favor suyo como consecuencia de esa modernísima estrategia electoral.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Ernesto Yamhure

Destrozando a Uribe

Condiciones inamovibles

Doblar la página

Debate por la vida

Heil Gilma