Por: Daniel Pacheco

Le creo a Mockus

Como alguien que ha observado el proyecto de Antanas Mockus desde que era alcalde de Bogotá, como millones de otros colombianos, resultó doloroso para mí ver la problemática coincidencia entre el contrato de Corpovisionarios y el Gobierno, y la convocatoria de Mockus a una marcha por la vida.

“Yo vine porque quise, a mí no me pagaron”, la consigna más atrevida del movimiento, que surgió de la altura moral sobre la que se alzó la Ola Verde durante las elecciones del 2010, volvía como un tsunami a borrar la reputación única y original de Mockus luego de las acusaciones de que su marcha estaba comprada.

No era necesario ser muy malpensado para cuestionar los motivos de la marcha, o su afiliación con el gobierno del presidente Santos, y su afanoso objetivo de impulsar por todos los medios el apoyo ciudadano a las negociaciones de paz con las Farc.

Llamé a Henry Murraín, el Director Ejecutivo de la organización fundada por Mockus, para escuchar de su boca las explicaciones que, en medios de comunicación, parecieron por momentos incompletas y defensivas. En efecto, Murraín reconoce que él fue quien se equivocó: “Yo reconozco que fui torpe”.

Murraín había sido, a mediados del año pasado, el principal impulsor de que Corpovisonarios aceptara la invitación de la oficina del Alto Consejero para la paz para hacer una evaluación a los mensajes que estaba utilizando el gobierno para movilizar a la ciudadanía en apoyo al proceso de paz. Adentro de la corporación hubo reparos en contratar con el Gobierno. De hecho, en anteriores ocasiones, Corpovisonarios había rechazado ya ofertas para trabajar con el Ministerio de Educación y la Nueva EPS.

El mencionado contrato de $480 millones de Corpovisionarios, como explicó luego el Gobierno, hizo encuestas en 32 municipios, entre otras actividades. Murraín me contó que en ese contrato no se cobró el overhead usual de la corporación. Solo en las encuestas se gastó la mayoría de la plata del proyecto. Además, los resultados fueron críticos a la estrategia del Gobierno. Encontraron, según me reveló Murraín, que el 78% de los encuestados necesitan más información para apoyar el proceso de paz.

Acerca del polémico objeto del contrato “…invitar a una movilización ciudadana.., —sigue la explicación—”, se encuentra en varios otros contratos ejecutados por la corporación en el pasado, donde no ha habido marchas. Por ejemplo, en el que Corpovisionarios hizo con la Empresa de Gas Natural en Bogotá, y otro con Empresas Públicas de Medellín.

“Para no entrar en estrategias de malpensamiento iterado”, me dice Murraín en la más mockusiana de las formas, “yo creo que no está mal que malpiensen. Pero también creo que se deberían dejar explicar”. En este sentido, invitó a los miembros del Centro Democrático a que se dejen contar los detalles que demuestran que la marcha de Mockus por la vida no tiene nada que ver con el contrato con el Gobierno.

Yo le creo a sus argumentos. Además de por la vida, vale la pena salir a marchar por Mockus el próximo 8 de marzo.

 

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