Por: Luis Carvajal Basto

Le falta un articulito

La propuesta de la comisión  trata de resolver los vínculos entre mafiosos y políticos y el “encarecimiento” de esa actividad. Hay en ella cosas indispensables y también “saludos a la bandera”, como el avance en participación y género. Puede ser suficiente para que el congreso funcione con algo de decoro, pero no para renovar la política.

Si la intención era un verdadero ajuste Institucional lo que se conoce de la propuesta de los “notables” queda debiendo. Tenemos muy claro que ello es imposible sin una profunda reforma de la Justicia. Su ausencia se  explica, por el momento que el país vive y las diferencias entre el gobierno y la Corte suprema.

En lo  estrictamente político lo primero que se debe decir es que la intención del gobierno al convocar la comisión, trata de que las Instituciones funcionen en un periodo complejo superando vacios de la Constitución y el impacto del narcotráfico. Y que el país le siga creyendo a una Institución tan desprestigiada como el congreso.

Puede decirse que es otro salvavidas que le “tira” el gobierno al congreso. Y en verdad lo es. Lo que ha ocurrido con este congreso es tan vergonzoso, que la propuesta de convocar nuevas elecciones siempre ha estado presente. Este gobierno prefirió nombrarle un tutor que  cerrarlo o convocar nuevas elecciones. Pero habría podido y Uribe estaría en el 98%.

En cuanto a las propuestas en sí mismas, las listas cerradas son lo mejor que le puede ocurrir a nuestra democracia. Pero exige de los partidos una infraestructura que en este momento no tienen y que deberán “correr” a organizar.

Para ello van a necesitar recursos, escuelas de formación, liderazgo e investigación de la opinión. Y definir mecanismos que de verdad le acerquen a la gente. Lo  otro es que sigan en manos de los mismos  con lo mismo. La mala política. La politiquería.

Depurar el censo electoral resultaba indispensable. Igual que la financiación del Estado a las campañas. Pero esta última debe ser una medida temporal, mientras el Estado recupera el control y, de algún modo que aún no se ve tan claro, se termina con la presencia nefasta del narcotráfico.

Lo de la doble instancia para los congresistas es un derecho elemental de cualquier colombiano. Esto ratifica que la Constitución que muchos quieren cambiar, no ha alcanzado a madurar y nos recuerda que hay mucho para recorrer en el camino de reforma a la Justicia.

Pero el artículo que no incluye la propuesta y que permitiría, de verdad, la renovación tantas veces nombrada y un cambio en las costumbres políticas, sería uno que tampoco se va a incorporar en el trámite por el congreso. Podría decir más o menos así: “Reconociendo la pérdida de credibilidad y el daño ocasionado a nuestros electores por practicar malas costumbres como la compra de votos, habernos asociados con narcotraficantes, paras y guerrilleros para conseguir curules, aprovechar nuestra condición privilegiada para conocer pormenores de contratos estatales y presionar al gobierno y muchos por coexistir con estas prácticas y pasar agachados, los integrantes de este congreso acordamos no postularnos jamás a una nueva elección”.

Pero ese artículo va a quedar haciendo falta. Este congreso no tiene tanta grandeza. Tendremos que conformarnos con que aprueben la “silla vacía”, si acaso.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Luis Carvajal Basto

Una gerencia anticorrupción

¿Dos agendas?

Retos de un joven presidente

¿No más TLC?

“Habló” el líder de la oposición