Por: Camilo Sánchez O

Le llegó la hora al 4 x 1.000 y a los sobrecostos financieros

Celebro la acogida que le ha dado el Ministro de Hacienda a nuestra propuesta liberal de desmontar el impuesto antitécnico del 4X1000, que en su origen fue de carácter transitorio y destinado específicamente a salvar a la banca de una gran crisis bajo el Gobierno de Pastrana, pero que lamentablemente ha permanecido, por su eficacia y fácil recaudo, ya que genera anualmente más de 3.4 billones de pesos, dejando a nuestro país como el último dinosaurio de Latinoamérica con este tipo de impuesto indirecto regresivo.

Esperamos que el principal objetivo del gobierno sea el de aliviarle las cargas tributarias al ciudadano del común que se encuentra agobiado frente al panorama fiscal, porque si lo único que busca es aumentar la bancarización y por ende las utilidades del sector financiero no tiene razón de ser, ya que sin esta herramienta están generando más de nueve billones de pesos de utilidad anualmente y lo que necesitamos es el bienestar general.

Hoy el sector financiero está desmedido, tiene las comisiones bancarias más altas del mundo y su costo de intermediación no tiene razón de ser, parece una rueda suelta sin control ni límites. Aquí no prima el interés general sino la rentabilidad, basta observar cómo un retiro de $20.000 de cualquier Servibanca o ATH nos cuesta $6.900, es decir el 34,5% de esta transacción que comparado con el costo del 4X1.000 de este mismo retiro, $80, es irrisorio.

Analicemos los siguientes costos: un retiro de cajero del mismo banco, cuesta entre $900 y $3.200 de acuerdo con la entidad; el avance de cajero entre $3.439 y $7.000, independiente del interés que causa su crédito; un cheque de gerencia está entre $8.404 y $20.700; un cheque normal cuesta de $3.196 a $4.040 cada uno; las transferencias por internet de $2.390 a $5.500. Las cuotas de manejo para tarjetas de crédito tienen un costo de $39.500 a $44000, las de débito de $7.000 a $7.900.  Los retiros de cuentas de ahorro  por ventanilla, algunos bancos lo cobran desde $2.500 a $4.500 y si se hace con talonario este adicionalmente tiene un valor de $4.400 a $10.500 cada volante.

Aclaro que los datos anteriores son de Agosto del 2010 y son aportados por el Banco de la República, la Superintendencia Financiera y el Diario Portafolio.  ¿Dónde está la superfinanciera o los defensores del cliente que impidan semejantes atropellos?¿Quién controla este ciclón de costos? Así son perfectamente entendibles los billones de utilidades del sector que ocupan orgullosamente las primeras páginas de los diarios a final de año.

Si lo que estamos buscando es bancarizar a la mayor cantidad de colombianos no sólo es desmontando el 4X1000, sino llegando a un acuerdo con el sistema financiero, que es el real beneficiado, colocando tarifas razonables y justas, bajo la efectiva supervisión los entes competentes. De lo contrario la lectura de este desmonte es la de favorecer a un sector que no lo necesita, a costa abrir un hueco mayor en el presupuesto nacional.

Por lo anterior, y ante todos los atropellos expuestos he citado a debate al Ministro de Hacienda, al Superintendente Financiero y a la Presidenta de Asobancaria en la Comisión Tercera del Senado de la República, para lograr un equilibrio y un compromiso de las partes con el fin de que el desmonte del 4X1000 traiga como consecuencia un control a los excesos de los costos que estamos soportando los usuarios indefensos, logrando además, que la intermediación financiera baje, al igual que las tasas de interés y que este sector tan rentable tenga quien lo ronde de manera efectiva.

Senador de la República

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