Por: María Elvira Bonilla

La lección de Pékerman

Hace dos años, José Peckerman, tomó las riendas de la selección de futbol nacional y se propuso llevarla lejos. Entendió pronto que por encima de las individualidades había un imperativo: cambiarle la mentalidad a los jugadores. Dejar atrás el fatalismo y la volatilidad que arrastraban los jugadores se movía entre la euforia y la depresión, erráticos con crisis de autoestima permanente, para ponerlos a mirar hacia adelante, a enfrentar con garra la adversidad, sin derrotismo ni amargura, pero sobre todo y lo más importante: había que enseñarles a jugar en equipo. Les demostró que un equipo no es una sumatoria de individualidades sino una actitud, espíritu de cuerpo en que la suerte de uno, los compromete a todos.

En marzo del año pasado, a pocas horas de disputarse el partido Colombia-Bolivia en las eliminatorias para el Mundial Brasil, Peckerman les habló a los muchachos. Sus palabras espontáneas, de pedagogo, con los que coloquialmente les inculcaba con acento porteño el cambio de mentalidad, se transformaron en un video motivacional http://www.las2orillas.co/el-video-con-el-pekerman-le-cambio-la-mentalidad-la-seleccion/ que dice lo siguiente:

Podés elegir correr solo o trabajar en equipo, y llegar lejos. ¿Qué decidís?
Ir solo es mas fácil, no tenés que ponerte de acuerdo con nadie; si la pifiás
la pifiás solo. Y en equipo, te digo, es a otro precio.
Antes de empezar a competir le tenés que ganar al ego más grande de todos,
que es el tuyo. Tenés que entender que no solo está bien como vos lo haces,
que hay otros caminos; que si vas más rápido que el resto es igual que si fueras
el más lento de todos. Que para ser escuchado primero tenés que haber oído…
y bueno, que para recibir un aplauso tenés que estar golpeando tus propias palmas.
Que si no sabés cómo hacer algo te van a gritar, te van a gritar como hacerlo.
Si vas atrás te van a empujar, te van a empujar hasta llevarte adelante.
Y si ganás te van a apretar tan fuerte que vas a querer llorar porque cuando se juega en equipo, viejo, se celebra en equipo!

Aquí está resumida la filosofía de Peckerman y explica el cambio de rumbo que ha permitido conjugar talentos individuales con esa nueva actitud que los tiene volando alto. Haber logrado transformar ese espíritu individualista tan presente entre los colombianos, es una proeza cargada de significado. Los triunfos y reconocimientos en el país suelen ser logros solitarios, meritorios y fruto de la tenacidad, pero aislados y finalmente limitados. De allí la ausencia de proyectos y propósitos colectivos, de partidos y organizaciones políticas que le respondan al ciudadano y la tentación permanente de acogerse a un caudillo, al líder providencial y mesiánico que cual padre omnipontente todo lo decide.

Con sencillez Peckerman mostró que esto no es ley inexorable. Logró estructurar una selección armónica y articulada en lo deportivo y anímico con colombianos hijos de la mentalidad individualista. Mostró con hechos que el mundo funciona mejor con sentido de equipo, de responsabilidades compartidas. La lección de Peckerman es contundente para ser aplicada en el día a día individual y colectivo. Y el país, como nuestro futbol, sería distinto.
 

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