Por: Iván Mejía Álvarez

Lecciones.

Decía Carlos Bilardo que los partidos de fogueo sirven para buscar el rodaje de un equipo, pero que de todas formas era mejor ganarlos porque de las victorias se sacan mas lecciones que de las derrotas.

Colombia se preparó para EE.UU.-94 con una seguidilla impresionante de partidos sin perder, muchas victorias y goleadas, pero cuando llegó la hora de la verdad todo resultó un espejismo y ya se sabe lo que pasó.

El técnico Pékerman fue claro: si ganamos, no somos los mejores del mundo; si perdemos, tampoco seremos los peores. Y la disyuntiva resultado-funcionamiento del lance ante Bélgica ofrece matices interesantísimos en lo táctico e individual, más allá del buen resultado.

Lo primero: Arias es la alternativa más viable para la derecha. Marca bien en el mano a mano, sube bien, pero necesita corregir los centros, aunque es positivo que no levanta “ollazos” y prefiere el centro templado.

Lo segundo: Ibarbo es jugador de selección y dejó muy buenas sensaciones en su debut. Es rápido, potente, sacrificado y tiene gol. Hace rato lo habíamos advertido en los medios donde colaboramos; esa era una salida inteligente por varias razones. Con Ibarbo, la selección puede ubicar a James como volante armador, donde mejor juega y donde mejor se entiende con Falcao en la pequeña pero letal sociedad. James por el costado no tiene marca y regreso, su tanquecito es pequeño y el sacrificio del ida y vuelta le quita aire y visión para cumplir en lo ofensivo. Cuando juega por el medio, sin tanta misión de marca para relevar o cubrir los huecos de Armero, es otra cosa. Con Ibarbo se consigue el relevo para Armero y que James juegue de diez. Una moñona y sentido común del técnico nacional.

Ojo, Amaranto sigue cometiendo el “errorcito” por partido y perdió por alto dos veces. La defensa flaqueó en los centros de costado y ante la ausencia de seguridad aérea lo mejor es trabajar para evitar los centros.

En el primer tiempo no hubo volumen de juego y Cuadrado volvió a ser la mata del individualismo. Todo eso producto del 4-4-2 que deja al equipo sin armado por el medio. Cuando James fue al centro, otro gallo cantó.

Se acabó el espacio, pero, para resumir, el primer lance de la minigira es muy positivo, no sólo en el resultado sino en el funcionamiento, y por haber encontrado a Ibarbo...

Iván Mejía*

 

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