Por: Luis Carvajal Basto

Lecciones desde Ecuador

Nuestro vecino emprendió, en los gobiernos anteriores, reformas populistas que ahora no puede pagar. Más allá de ello y de la caída en los precios del petróleo, que motivaron un ajuste fiscal con consecuencias, la ausencia de partidos sólidos y la dolarización tienen responsabilidad en lo que ocurre.

Ecuador, como Colombia, es un país cuyos ingresos en divisas dependen, fundamentalmente, de sus exportaciones petroleras, las cuales representaron en 2018 un 37% del total. Otras relevantes son banano y plátano, 14%, y camarones, otro 14%.Sus reservas internacionales, en agosto, le alcanzaban, apenas, para pagar un mes y medio de importaciones, pese a lo cual, a diferencia de Argentina, no se han escuchado ruidos de crisis cambiaria: Ecuador no tiene una moneda susceptible de devaluarse, lo cual está lejos de significar que no tenga problemas de pagos.

No es solo un asunto de soberanía: renunciar a una moneda propia significa una alta vulnerabilidad: la dolarización de la economía reduce la capacidad de maniobra de autoridades y gobiernos que dependen, mucho más, de lo que ocurra en otras latitudes.

El aumento del gasto público, en un largo periodo de buenos precios del petróleo, como en Venezuela, generó un déficit fiscal que en 2016 alcanzó el 7,3% del PIB y el cual debió reducir hasta 1,2% el año pasado. Ecuador emprendió, en el periodo de bonanza, unas reformas que ahora no tiene con qué pagar. El petróleo a 100 dólares, fundamento de los “modelos” de Maduro y Correa, no duró para siempre. El ajuste y reducción del gasto público, su impacto en la economía y la sociedad le están pasando una cuenta de cobro que se ve reflejada en el alza de combustible y las protestas ciudadanas. El actual gobierno debe responder por circunstancias que encontró, aceleradas por los condicionamientos de instituciones internacionales de crédito como el FMI y el Banco Mundial.

El periodo de inestabilidad política, o desinstitucionalización, puede tener su punto de origen en 1997, con la destitución del presidente Bucaram en razón de su “incapacidad mental”. El tránsito hasta el actual estado de cosas tuvo otro hito importante en la destitución y encarcelamiento del presidente Mahuad en el 2000 y las reformas constitucionales que, en su momento, parecían solucionar los problemas del régimen político, objetivo que, como se puede observar, no se ha cumplido. ¿Canibalismo político? Como en todas partes, algo de eso hay.

La pérdida de credibilidad de las instituciones, asociada a notorios casos de corrupción, ha hecho su parte: desde la destitución de Jamil Mahuad, pasando por los señalamientos de corrupción al expresidente Correa, ahora en la oposición, hasta el caso Odebrecht y la destitución del exvicepresidente Jorge Glas.

En las últimas décadas, partidos y movimientos se han rotado el poder solo para que los problemas, su incapacidad de acoger la voluntad e intereses de la nación, persistan: los ecuatorianos han votado por un desfile de siglas como Partido de Unidad Republicana, Democracia Popular, Partido Sociedad Patriótica, Concentración de Fuerzas Populares, Izquierda Democrática, Alianza País, etc. ¿Existe alguna garantía de que el cambio de nombres, sin mejorar la calidad de la política, actualice y transforme el funcionamiento del sistema?

La ausencia de partidos sólidos, que tramiten adecuadamente las demandas de la población, ha dejado esas funciones en manos del movimiento indígena, un sector que puede representar el 10% de la población pero tiene la consistencia y capacidad de movilización que los partidos no tienen, incluyendo las organizaciones que simpatizan con el expresidente Correa, con quien los indígenas tampoco están de acuerdo pero, a diferencia de ellos, conocen las rutas de acceso al poder y pretenden obtener provecho de la situación.

Recientemente en Colombia, ante el encarecimiento del dólar, se abrió un debate acerca de la conveniencia de dolarizar. Esperemos que lo ocurrido en Ecuador sirva de ejemplo y, de paso, nos invite a reflexionar sobre el altísimo costo que tiene para una nación el deterioro de partidos e instituciones: los saltos al vacío terminan como terminan en razón de leyes como la de la gravedad. Con frecuencia los ciudadanos “padecemos” la mala política, pero ante el fracaso de ella las diferencias se “resuelven” como en Ecuador por estos días.

@herejesyluis

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2019-10-17T09:29:18-05:00

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