Lectura de datos: dejemos de comparar peras con manzanas

Noticias destacadas de Opinión

No sé ustedes, pero yo estoy inquieto y preocupado por los titulares y comentarios descontextualizados que tienen que ver con datos, cifras y estadísticas. Esta información fuera de contexto puede generar miedo, desilusión u optimismo exagerado. No sé si se entrega esta información por amarillismo, por cautivar nuestra atención, por hacerse los superoptimistas o los supercatastróficos. Pero el efecto es nocivo y muchas veces nos lleva a replicar información incompleta y que no entendemos en su integralidad. La realidad es que muy pocas personas saben o le dedican el tiempo a leer los gráficos o entender los datos a los que estamos expuestos diariamente.

Me aterra ver titulares recientes que confunden como este, por ejemplo: “El 86% de las entidades territoriales han iniciado actividades académicas con alternancia”. ¿Usted qué entiende con esta información? Con esta noticia, empecé a recibir mensajes de la gente contenta porque ya el 86% de los colegios estaban operando de manera presencial. Y esto es falso. Solo en Bogotá, por ejemplo, han regresado 43 de los 400 colegios públicos, es decir, apenas el 10%. El 86% del que habla ese titular quiere decir que de las 96 secretarías de Educación del país, 83 ya están ADELANTANDO el modelo de alternancia (por ejemplo, en una sola sede) para aplicar a los colegios, pero nadie ha dicho que los colegios hayan empezado en un 86%. Es muy distinto cuando uno analiza y entiende el contexto que cuando lee u oye información suelta.

Y qué me dicen cuando hablamos de las vacunas del coronavirus. Es cierto que Chile es el país de América Latina que más dosis ha puesto, según nos muestran en las gráficas, y que Colombia se ve insignificante a su lado. Sí, pero es que Chile empezó el 24 de diciembre y nos lleva dos meses de ventaja. Entonces, no se pueden comparar peras con manzanas. Miremos los datos en una misma escala y analicemos la situación en un mismo periodo de tiempo, es decir, cuando también hayan pasado dos meses de aplicación de vacunas en Colombia vs. los primeros dos meses de Chile. Tampoco sirve de mucho saber que más de un millón de personas ya se vacunaron en Chile o que en Colombia ya se asignaron las próximas 920.000 dosis. ¿Eso es mucho? ¿Eso es poco? Ese dato solo sirve cuando es relativo al número de habitantes de un país. Chile tiene 18 millones de habitantes y Colombia casi 50 millones. Entonces, de nuevo, estamos comparando peras con manzanas si no tenemos en cuenta a la población. Ahora sí, con esta información un poco más completa, saque sus propias conclusiones sobre el plan de vacunación.

Lo mismo sucedía hace un año con los casos diarios de COVID-19. Los países más poblados en el mundo estaban en la mira por sus numerosos contagios, pero pocos hacían la tarea de entender si eso era poco o mucho relativo a la población que tenían.

Y así hay muchísimos ejemplos que nos desinforman y nos hacen juzgar y criticar para bien o para mal de manera errónea una determinada situación. Mi invitación hoy es a no comer entero, a entender las estadísticas que nos brindan los medios o que oímos de nuestros amigos, a tener criterio y preguntar más cuando nos den una cifra. ¿Que tal un “qué bien por Chile, pero para entender mejor cómo estamos parados, ellos cuándo empezaron y cuándo empezó el resto del mundo, ellos qué población tienen, la vacuna que aplican es la misma nuestra o la de ellos tiene dos dosis y la nuestra una”? En fin, es sencillo llegar a conclusiones propias y no dejarnos manipular por titulares descontextualizados o de personas muy optimistas o muy críticas. No nos quedemos con el titular suelto, leamos, preguntemos, formemos un criterio propio siempre con fuentes de información fidedigna y, con argumentos, defendamos lo que creemos y pasemos, si lo consideramos, información a otros que la puedan necesitar.

Esto también es un llamado a las entidades educativas de todo el país a que incorporen de manera activa en su currículo toda una línea de aprendizaje sobre la lectura, manejo e interpretación de datos y gráficas alineado con el desarrollo del pensamiento crítico. Esto requiere de trabajos interdisciplinarios de matemáticas, ciencias naturales, ciencias sociales, lenguaje, entre otros, que permitan usar los datos, analizarlos y entender lo que dicen o, mejor, lo que no dicen.

Al lograr ciudadanos más aptos a leer e interpretar datos, lograremos una sociedad más equitativa, con el mismo acceso a la información y unas capacidades similares para usar esa información en la toma de decisiones y de posiciones. Por ahora, revisemos con rigor los datos que veamos para no seguir comparando peras con manzanas.

Comparte en redes: