Por: Hernán Peláez Restrepo

Lejos

Cada día está más lejos el viaje al Mundial de Suráfrica para Colombia, no solamente por la incapacidad ofensiva del grupo, sino porque hay selecciones que no aflojan, como Chile y Uruguay.

Y a eso hay que añadir que los paraguayos con el punto conseguido en Quito están a tres de asegurar su casilla; los brasileños, sin llegar a deslumbrar, están encaramados, y los argentinos, a pesar de la goleada en La Paz, con nosotros como sus próximos rivales, están por encima.

Curiosamente la eliminatoria estableció una brecha entre las selecciones del norte y las de abajo. Venezuela, Perú, Ecuador y Colombia están con la soga al cuello, mientras Bolivia disfruta por lo pronto y quizás con eso se contente.

Colombia tiene muchos vaivenes en las convocatorias, con equivocaciones en los lugares escogidos para concentración, como ocurrió con Cali —o al menos ningún provecho se apreció en ese aspecto—, y fundamentalmente con un grupo de delanteros goleadores en sus equipos del exterior, pero obnubilados y perdidos cuando de vestir la camiseta amarilla se trata. Sin gol no se avanza ni se llega a ningún Pereira. Y lo más preocupante es que los técnicos nacionales, los mismos que están en la línea profesional del campeonato, están estancados. Se quedaron con el mismo cuento de las dos líneas de cuatro y no se preocuparon hasta ahora de enseñar o buscar delanteros con atrevimiento y ganas. No perder es la consigna, el empate es un anhelo y así nos vamos quedando, a tal punto, que se escucha ya un murmullo sobre la necesidad de conseguir a alguien que sea seleccionador y entrenador a la vez y esa figura no parece estar en el medio.

Sabemos que no hay plata y la Federación, que no tiene vergüenza en ese sentido, saldrá con la totuma a buscar auxilios para intentar sacudir el ambiente y para asegurar el puesto y la permanencia. Lo mejor es hablar de 2014; nada de 2010, que parece capítulo cerrado.

En esta doble jornada, Maradona pasó de la gloria al infierno en cuestión de horas. Su nombre y su apellido ya quedaron al lado del de Guillermo Stabile, el técnico de un idéntico 6-1 en el mundial del 58 en Suecia, cuando Amadeo Carrizo sufrió los seis goles de los checoslovacos y eso que Maradona, en un acto demagógico, hace un tiempo fue a Bolivia a jugar con Evo Morales para demostrar que la altura era un cuento, cuando les iban a quitar la sede de la eliminatoria en La Paz. Eso se llama paradojas de la vida.

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