Lemas políticos

Se pusieron en marcha las maquinarias políticas y las camarillas de todo color y pelambre de cara a las próximas elecciones de 2010.

Caminando por el barrio Teusaquillo, empiezo a notar nuevos personajes y casas señoriales convertidas en sedes políticas temporales.

Hay un lema que quiero destacar porque me disgusta: “Por un país decente”, de Carlos Gaviria y el Polo Democrático. No me gusta porque me suena a Laureano Gómez y su defensa de la decencia en los años treinta. ¿De dónde viene el interés de “la nueva izquierda” por la decencia, algo que yo asocio más (será por mi falta de conocimiento y de visión) con valores de las derechas? ¿Quién se habrá inventando este “gran lema”? No creo que sea sugerencia del maestro Gaviria, quien tiene un sentido filosófico más profundo. ¿Qué se entenderá por decencia? ¿Lucha contra corrupción y la politiquería como lo planteaba Álvaro Uribe hace ocho años? ¿Decencia como la que representaba el ex embolador-concejal?

Ahora que están por cumplirse diez años del asesinato de Jaime Garzón, cómo lo extraño y cómo me gustaría escucharlo burlándose de los lemas políticos, de su escasa originalidad y de los confusos mensajes que a veces se generan. No sé qué pensará la gente joven que vive en Colombia y ve ese lema de “la decencia”.

A mí, un hombre casi de sesenta años, me acuerda de mis tías (paradójicamente del Teusaquillo de los cincuenta) que formaban parte de las “ligas de la decencia” que entre muchas otras causas, eran de las juntas de censura cinematográficas, luchando en contra de “los desnudos parciales y los besos apasionados”.

Puede que mi comentario no merezca respuesta ni influya en los cenáculos del Polo Democrático y en “los sabios-mamertos” que pululan allí, pero quisiera proponerles que lo cambiaran, en un debate público. Sin ánimo de ofender a nadie, a mí eso de la decencia me deja un sabor amargo. ¿No les da pena con Oscar Wilde?

 Pedro Guerra González.

Miami

 

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