Por: José Roberto Acosta

Lento y frustrante

Con este título no me refiero al colapsado sistema de salud que nos dejó el largo periodo presidencial anterior, sino a la sensación que puso de manifiesto, sobre la recuperación económica, la Reserva Federal de Estados Unidos en boca de su director Ben Bernanke.

La desaceleración en la generación de empleo durante el segundo trimestre de este año  elevó la tasa de desempleo en ese país a 9.2%, y merma el optimismo que recaía sobre el consumo interno para estimular el crecimiento. Esta mala noticia mantiene la debilidad del dólar y augura tasas de interés todavía bajas, a pesar de ciertos atisbos de inflación que en las economías emergentes ya han empezado preocupar.

En lo local las acciones han retrocedido en lo corrido del año cerca de 12%, perdiendo la mitad de las ganancias logradas el año pasado y presionadas por oferta sin precedentes de títulos de diversas empresas. Vienen emisiones de acciones de Ecopetrol, Éxito, Grupo Sura y AFP Protección, que ojalá no saturen a los inversionistas después de emisiones no tan ganadoras como las del Grupo Aval y Avianca  Taca.

A pesar del aumento de la inflación anual el mes pasado, los títulos de deuda pública TES en tasa fija se valorizaron, ya que el lento y frustrante resultado económico norteamericano y las dudas que persisten en Europa mantienen a países emergentes como el nuestro en destino de cuantiosos capitales. Adicionalmente, la caída del dólar puede favorecer el abaratamiento de bienes transables, y el clima menos agresivo puede menguar las alzas vistas hasta el momento en la mayoría de alimentos y favorecer un cierre de año dentro de las metas del Banco Central, justificando las ganancias en TES.

El segundo semestre conserva los temores en el frente externo que, en lugar de despejarse, se enquistan de manera más estructural, pero que contrastan con la robustez de los indicadores locales. Ojalá los valiosos ingredientes que tiene nuestra coyuntura doméstica sean potenciados para mejorar la equidad y la calidad del empleo doméstico, castigado por el proceso revaluacionista y una estructura tributaria demasiado complaciente con la acumulación de capital y no con su equitativa distribución. Ya en Estados Unidos están sufriendo ese perfil de política hacia la concentración y suplicando para que el trabajador raso tenga con qué levantar su consumo.

 

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