Ley de financiamiento para mi prima

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Ya llevamos una semana desde que nació mi primo pequeño, el hermano de Isabel. Por eso nos mantuvimos alejados de la economía, inclusive en esta semana tan movida.

El dólar subió a $3.200, el precio más alto en casi dos años; Ecopetrol sacó sus resultados y los inversionistas se asolearon con unas utilidades que se triplicaron, y el Banco Mundial actualizó su ranking Doing Business para informarnos una vez más que en Colombia las empresas se asfixian en impuestos.

Nos ausentamos una semana e íbamos por más, pero la ley de financiamiento, inclusive más que un recién nacido, nos atormentaba las horas de sueño.

Esta ley de financiamiento busca que el IVA cubra más productos de la canasta familiar; el pan, los huevos y el cilantro (al igual que la gaseosa) pagarán el impuesto. Con esta medida, el presidente espera recoger tres veces la reforma tributaria de Santos, una que de por sí dio un golpe fuerte al bolsillo de los colombianos.

—¿Cuál presidente? —me preguntó mi prima—. ¿El que dijo que iba a bajar impuestos y a bajar el gasto?

—Sí, prima, ese mismo está subiendo ambos.

—¿Por qué? ¿No será culpa del gobierno anterior?

—En realidad no, prima. La propuesta de Duque hoy es gastar más que Santos (19,5% del PIB de Duque vs. 18,7% del PIB de Santos).

—¿O sea que es más generoso? —e preguntó.

—No, prima, Duque no está hablando de gastar su propia plata, sino la nuestra.

No todo es malo, debo decir.

Colombia tiene los mecanismos para hacer la devolución del IVA de manera efectiva al 30% de la población más pobre, que está dentro de las propuestas. Se quiere hacer a través de mecanismos que ya se utilizan de manera efectiva como Familias en Acción y Jóvenes en Acción. El riesgo técnico no nos preocupa.

La reforma nos mejora en competitividad; alivia la carga tributaria a las empresas y simplifica el sistema. También es progresiva, beneficia a los más pobres mientras se apoya en los ricos y la clase media; no sé si eso querían los votantes de Iván Duque, pero ese efecto me parece positivo.

Lo que sí preocupa, y es difícil explicárselo a una prima de diez años, es cómo va a poder dormir tranquila con el riesgo político. En un país donde los impuestos temporales no sólo se vuelven eternos, sino que se duplican, en un país donde somos (según varios estudios) muy ineficientes gastando el dinero público, no es fácil decirle a la población que las sospechas que tienen son infundadas. Se grava la canasta familiar hoy y se reduce un punto del IVA el otro año, dice el Gobierno: ¿alguien culpa a mi prima por no creer en una promesa más de Iván Duque de bajar impuestos?

Para cumplir su promesa de campaña y contentar a la izquierda (que se volvió liberal por llevarle la contraria), a Duque le basta con no aumentar los impuestos sino disminuirlos. Para eso necesita la voluntad que dijo tener en campaña, la voluntad de recortar el gasto de manera drástica y dejar que las personas busquen prosperidad con su propio dinero.

#EconomíaParaMiPrima

@tinojaramillo

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