Por: María Elvira Bonilla

Libros que hacen llorar

ENTRE EL UNIVERSO DE POSIBILIdades de lectura que ofrece la Feria del Libro, un océano donde no es fácil navegar, llaman la atención las reediciones de clásicos.

Allí estaba la Trilogía de Auschwitz, del italiano Primo Levi, uno de los pocos sobrevivientes del más degradante campo de concentración nazi. Difícil hallar un testimonio que muestre más crudamente el límite de la sevicia y la crueldad a la que pueden llegar los seres humanos enloquecidos por el fanatismo y la obsesión.

Con un lenguaje controlado y escrito con sobriedad y dignidad, Primo Levi logra con el primero de los tres libros que componen la trilogía, titulado Si esto es un hombre, una obra maestra del género de las memorias, que resultó del sufrimiento durante el año largo que duró su permanencia en Auschwitz y que empezó a escribir recién liberado en 1946, con un propósito: “Me propuse satisfacer el impulso inmediato y violento de tener que contar lo que allí sucedió, lo que allí viví. Nació como una necesidad impostergable, que se convirtió en una liberación interior (…). Quería también proporcionar documentación para un estudio sereno de algunos aspectos del alma humana”. Y lo logró.

Primo Levi, un químico de profesión nacido en Piamonte, formó parte de los 7.600 sobrevivientes que el ejército ruso encontró agonizantes en ese cementerio de 1,5 millones de judíos asesinados o muertos por los vejámenes y la humillación que soportaron durante los cinco años en que operó el campo de concentración.

“Tuve la suerte de no ser deportado a Auschwitz hasta 1944, después de que el gobierno alemán hubiera decidido, a causa de la escasez creciente de mano de obra, prolongar la vida media de los prisioneros que iba a eliminar». Así comienza Si esto es un hombre, un relato del horror cotidiano de quienes ya no esperan nada y se preparan cada día para lo peor. A él lo salvó su oficio, que le permitió trabajar en un laboratorio protegido de las inclemencias del clima y de los maltratos de los SS, mientras que la mayoría lograron privilegios por acceder a cooperar con los verdugos, como cuenta Levi en su esfuerzo por descubrir sin consideración y veracidad los rincones oscuros y miserables del alma humana.

Detalles combinados con reflexión sobre una experiencia que por su propia naturaleza sería indescifrable y monstruosa, casi imposible de transmitir y de creer, de no haber sido por la pluma de este gran escritor, quien en medio de las atrocidades logra rescatar la fuerza de la dignidad y de la inteligencia, la compasión y la clemencia, como oportunidades únicas para creer en la condición humana. Sin embargo, la desesperanza lo derrotó y Primo Levi se suicidó antes de llegar a los setenta años.

Adendum

Con su negativa a reconocer el matrimonio entre homosexuales, el Congreso demostró nuevamente que no entiende que las leyes son para intentar armonizar las prácticas sociales y la vida en sociedad. Los hechos son tozudos y terminarán imponiéndose los plenos derechos de los gays, así como el derecho de las mujeres a decidir sobre al aborto y la eutanasia como opción para los enfermos terminales, porque ni los políticos ni el Estado tienen por qué intervenir a punta de legislación en la vida íntima de la gente. Por algo es la institución más aislada y desprestigiada del país.

 

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