Por: Gloria Arias Nieto
Pazaporte

“Lili Marleen”

Mientras escribo esta columna oigo Lili Marleen, canción inspirada en un poema de Hans Leip, dramaturgo y novelista alemán reclutado en la Primera Guerra Mundial. Norbert Schultze compuso la melodía en el 37 y, ya en 1940, cuando el horror de la Segunda Guerra desbarataba el mundo, una emisora de Belgrado empezó a transmitirla todas las noches, tres minutos antes de las diez. Soldados alemanes y aliados desarmaban voz y espíritu para oír desde sus respectivas trincheras la historia de Lili Marleen y su despedida de Hans Leip en la puerta del cuartel. Pasada la guerra, ejércitos regulares y rebeldes, en 70 idiomas, convirtieron la canción en himno, tregua y nostalgia. La conocí hace poco, luego de oír en la voz de Laura García otra impactante canción que habla de las flores y las ternuras que se llevó la guerra.

Una música de amor y adiós les permitió a los adversarios encontrar algo que los unía; millones de muertos después, imploro identificar todo aquello que pueda acercarnos y reivindicar la importancia de ser humanos en vez de ser enemigos. Las posibilidades están ahí, esperando que las descubramos y hagamos la vida más genuina, más serena y profunda.

Invito con este primer Pazaporte del año (desde hoy semanal en la edición digital del periódico) a buscar y encontrar una Lili Marleen que nos ayude a desarmarnos, a reconocernos más allá de las hojas de vida o violencia, y de las desconfianzas aprendidas. Y apostarle sin miedo a la esperanza incierta versus la certeza de asfixiarnos entre dogmatismos caducados.

No somos parte de un inventario de marionetas, ni criaturas con el alma formateada y la libertad cautiva. Tenemos la capacidad de pensar y sentir antes de actuar, no la desperdiciemos.

¡Cuántos exilios y funerales se habrían evitado si antes de apretar el gatillo físico o mental alguien se hubiera preguntado, honestamente, “¿por qué?”!

¿Saben los sicarios (más allá de la torpe respuesta en signo pesos) por qué le pegan dos tiros en la cabeza a una mujer indígena de 71 años? Promotores, ordenadores y ejecutores de la muerte no saben lo estériles, lo perversos que resultan los círculos viciosos de la violencia. Algo tiene que reconectar a los delincuentes —de escapulario, curul, escarapela o fusil— con el respeto a la vida, algún asomo de empatía, un átomo de raciocinio, de conmoción o arrepentimiento.

Este 2020 nos recibió con 15 líderes sociales asesinados en los primeros 11 días del año, el recrudecimiento del paramilitarismo, Bojayá sitiada, un Gobierno de espaldas a la gente y al futuro, y un escándalo de corrupción en el Ejército, por chuzadas a congresistas de la oposición, magistrados, gobernadores y periodistas. La connivencia con el delito por parte de algunos sectores estatales es un secreto que muchos saben, demasiados callan y pocos frenan. Parece que, respecto a los asesinatos sistemáticos (sí, sistemáticos), quienes queremos hacer algo no podemos, y quienes podrían no quieren. La pregunta del hasta cuándo seguirá la muerte haciendo lo que se le dé la gana no puede seguir sin respuesta.

Antes de terminar comparto mensaje de Claudia López: “Bogotá, epicentro de la paz y la reconciliación”. Claudia me genera credibilidad y esperanza. Veo en ella una real opción de convertir la ciudad en un laboratorio de paz, que de verdad le sirva a este país nuestro, tan urgido de perdonar y perdonarse.

[email protected]

899553

2020-01-14T00:00:40-05:00

column

2020-01-14T00:30:02-05:00

[email protected]

none

“Lili Marleen”

18

3673

3691

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Gloria Arias Nieto

Nobleza obliga

Ni vencidos ni vendidos

Emancipación

Atravesar la noche

Protesta