Por: Iván Mejía Álvarez

Línea de conducta

Algunos técnicos son reconocibles desde los primeros movimientos, desde las primeras intenciones. A ellos se les conoce por la forma en que paran a sus equipos y porque siempre tienen una idea táctica clara. Otros van de bandazo en bandazo, cambiando continuamente, y nunca se sabe qué quieren, qué pretenden.

En la primera línea podrían ubicarse el actual manejador del Once Caldas, Hubert Bodhert, y el conductor del Pasto, Flabio Torres. A Bodhert siempre se le han visto equipos breves, compactos, que tienen la idea de no alargarse y que pretenden jugar bien a la pelota. Este Once Caldas parece reconocible a esa idea: buen juego, manejo, apertura de la bola hacia las bandas. Así lleva ya dos triunfos, y sabe bien que el Once es candidato numérico al descenso y que la mejor forma de alejarse de la B es ganando puntos desde el principio, porque al final será mucho más complicado.

A Flabio le desarman los equipos temporada tras temporada. Pasto no tiene el dinero para retener a sus mejores jugadores y entonces el ojo de Torres empieza a recolectar los jugadores que proyecta para cada temporada. Y desde el principio, al cuadro de la frontera se le ven las ideas de Flabio, otro al que le gusta jugar bien al balón, asociarse, mantenerse compactico, hacer presión. Y otro que también tiene el fantasma del descenso ahí encima.

Así como hay técnicos reconocibles también hay otros que todavía no se sabe qué pretenden y para dónde van. Almirón, por ejemplo, que tiene la nevera llena, pero no sabe qué almorzar o cenar. Hasta ahora, Nacional no es de fiar y juega mal, colectivamente con poca integración, con grandes distancias entre líneas, sin ideas claras en cuanto a la nómina. Tras cinco partidos, el verde todavía no tiene una noción clara de las ideas tácticas y el hincha ya verde empieza a cuestionar al técnico, porque con esos jugadores Nacional podría tirar menos pelotazos, jugar más en lo colectivo y dejar menos espacios.

Tras los fracasos de Yepes y Cárdenas, el hincha del Cali se pregunta si con Pelusso será la misma historia, porque hasta ahora no se le ve nada a este equipo. Los mismos problemas en defensa, la misma desconexión en ataque, con un delantero históricamente goleador, Sand, al que no le llega la pelota. Cali depende de los chispazos de Benedetti y estos se hacen cada vez más intermitentes. A Pelusso le cuesta engranar los equipos y en este Cali va más lento de lo apetecible para una hinchada que ya empieza a cuestionarlo todo, desde la junta, el técnico y los jugadores.

Lo dicho: algunos son reconocibles y fiables y otros son un albur.

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