“Little Marco”

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¿Por qué —de repente— se vuelve intervencionista en Venezuela un presidente aislacionista como Donald Trump? La explicación quizá sea que, como decía el congresista estadounidense Tip O´Neill, “toda política es local”. Especialmente en el patio trasero.

Despreciando al senador de Florida Marco Rubio, Donald Trump lo llamó “Little Marco” en la campaña presidencial, agregando que no trabajaba porque tenía uno de los peores récords de asistencia a las sesiones del Senado. Rubio respondió diciendo que Trump “tiene manos pequeñas, y ya saben lo que dicen sobre eso”. A lo que Trump contestó: “no problem” con el tamaño de sus manos, “ni nada más”.

Por eso ha sorprendido que, como dice The New York Times, “a través de pura fuerza de voluntad y un esfuerzo concertado para interesar y educar al presidente Trump, Mr. Rubio se ha convertido, en efecto, en el virtual secretario de Estado para América Latina, impulsando la estrategia de la administración y articulándola desde el Senado. Quizá ningún otro individuo fuera de Venezuela haya sido más crítico en desafiar al presidente Nicolás Maduro”.

La explicación para la influencia del senador Rubio puede estar en el hecho de que, por el sistema electoral estadounidense, es casi imposible ganar la Presidencia sin ganar en el estado de Florida. Florida no es solo el estado que refleja más cercanamente el comportamiento nacional, sino que tiene el mayor número de votos electorales (al Colegio Electoral) de los “swing states” o estados pendulares. Pero, sobretodo, es el estado crucial donde es menos determinante el voto “blanco” que favorece a Trump. La alta población latina de Florida hace que la leve ventaja electoral reciente de 2 o 3% de los republicanos sobre los demócratas dependa del voto latino. Como el tema cubano ha ido siendo desplazado por el venezolano en las prioridades políticas de los latinos, la percepción sobre la efectividad de Trump para derrocar a Maduro es definitiva para ganar en la Florida.

Eso lo tiene muy claro el senador Rubio, y seguramente se lo ha hecho saber al presidente Trump, en términos de que la reelección está en manos del voto latino en Florida, y que para éste la condición para salir a votar masivamente por Trump, a pesar de su persecución y desprecio por los latinos, es sacar a Maduro del poder. Que Rubio se la ha jugado a fondo en este tema porque conoce a los latinos de su estado y, por ende, el apoyo suyo y de su electorado depende de cambiar la política fatalista de Bush hijo y Obama y jugársela a fondo en Venezuela.

La prueba reina de que la reelección de Trump puede estar en manos del éxito o fracaso con Maduro, y que las encuestas de la Casa Blanca deben estar avisándolo desde hace meses, es la encuesta reseñada la semana pasada por el prestigioso portal Politico. Sostiene que “Donald Trump está en problemas en Florida, un estado que es crucial para su aspiración de reelección. Solo 40 % de los votantes en Florida considera que el presidente debe ser reelegido, mientras 53 % se opone a un segundo periodo”. Lo peor es que el 23 % de republicanos en Florida dijeron que no merece la reelección. “Cuando esa cantidad de gente de su propio partido no lo apoya, significa que necesita gastar más tiempo consolidando su base”, le dijo a Politico el encuestador Ferand Amandi.

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