Por: Óscar Sevillano

Llega el año 2018

Llega el 2018 con grandes expectativas para Colombia, un país donde a su gente no le gusta lo que hay, pero tampoco sabe lo que quiere. Una nación que durante mucho tiempo buscó acabar con las Farc como grupo armado, sin entender que esto se podía lograr a través del diálogo y no precisamente por la vía militar.

Será al próximo presidente a quien le corresponderá la implementación de los Acuerdos de Paz en el territorio, trabajo que no va ni en el 50%, no porque el Gobierno Nacional no haya tenido voluntad para ejecutar los planes trazados, sino porque el Estado como tal se ha dedicado a ser la piedra en el zapato.

Para colmo de males los colombianos no pusieron su granito de arena para que la implementación de los Acuerdos de Paz sea realidad. Prueba de lo anterior es el extraño silencio de la sociedad civil que voto Sí en el plebiscito y que de un momento a otro parece haberse silenciado o conformado con lo poco que se ha podido lograr en esta materia.

No entiendo cómo no se acudió durante el 2017 a la calle a exigirle al Congreso de la República seriedad en las discusiones legislativas, y sí, en cambio, se permitió que las discusiones que tuvieron lugar  durante la vigencia del fast track, se convirtieran en un circo, donde los protagonistas fueron los argumentos simplistas y sin profundidad del Centro Democrático.

Sí resulta lamentable que Colombia haya desaprovechado la implementación de los Acuerdos de Paz para ejecutar cambios en el sistema que permitieran sanear las malas costumbres en la política, y se deba abordar una época electoral con las mismas prácticas malsanas que permitirán que en los poderes del Estado continúen procedimientos viciados que han provocado la pérdida de confianza y la apatía en los ciudadanos del común.

En los primeros meses del año 2018,  Colombia va a  elegir no solo a  la persona que dirigirá durante los próximos cuatro años el país, sino además a los miembros de Legislativo, quienes han de ser de los mismos grupos políticos que han hecho del Estado su caja fuerte, conformando organizaciones de carácter político-económico algunos, mientras otros llegan de la mano de personajes que por una u otra razón hoy tienen una reputación bastante cuestionada. Muy pocos llegarán con una hoja de vida llena de méritos, sin tener que haberse vendido al mejor postor para obtener la curul.

Espero, eso sí, que los candaditos a suceder al actual presidente de la República, Juan Manuel Santos Calderón, paren los ataques e insultos y en los próximos meses del año venidero discutan sus propuestas con argumentos sólidos y no con frases tontas que no dicen nada, ni son propositivas.

De la mayoría de los candidatos a Senado y Cámara no se puede esperar mucho, porque no  están conectados con la realidad de un país como el nuestro, que hoy se encuentran en una etapa de posacuerdo con un grupo que acaba de firmar la paz, sino que han preferido atacar al proceso con las Farc, no porque piensen o crean que es lo mejor para Colombia, sino para ganar simpatías electorales, y así no perder voticos.

Con las próximas elecciones del año 2018 llegará la decisión de la mayor parte de los colombianos de darle continuidad a la implementación de los Acuerdos de Paz, o de romper con estos, eligiendo a quienes no les gusta lo firmado y pretenden volverlo trizas. Cualquiera de estas dos opciones que tendrán lugar en las urnas, sea cual fuere, ojalá se la tome a conciencia y se asuma la responsabilidad que corresponde.

No me resta más que desearles a todos un feliz año 2018.

@sevillanojarami

 

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