Por: Uriel Ortiz Soto

Lo advertimos: sin unidad andina, difícil TLC - UE

En nuestra columna del 12 de mayo, hicimos un análisis muy claro de lo que podría ocurrir, sin unidad, con la negociación del Tratado de Libre Comercio (TLC) entre la Comunidad Andina de Naciones, CAN, y la Unión Europea (UE).

Es lamentable que se estén repitiendo los mismos antecedentes de 1.999, cuando fuimos convocados para el mismo propósito, pero fue tal el despelote que nos tiraron la puerta en las narices por presentar una CAN en desacuerdo y totalmente agrietada en sus bases desde los inicios de su Constitución.

Pues bien, para vergüenza de todos los gobernantes de la Región Andina, incluida Colombia, con la nueva convocatoria está sucediendo lo mismo. Los representantes desde el comienzo de la nueva negociación iniciada hace dos meses no se ponen de acuerdo. Existen discrepancias entre los gobiernos de Bolivia y Perú; Colombia y Ecuador; Bolivia Con Chile; Bolivia con la EU y Colombia con Venezuela. Quiera Dios que para el próximo encuentro del 11 de Julio en Caracas, todo se normalice con el presidente Hugo Chávez.

Es apenas lógico que tal cual se encuentra la estructura básica de la CAN, con sus cinco presidentes socios en un tire y afloje no puede existir unidad de criterios. Lo único que existe es una guerra de micrófono y de nervios, provocada desde hace varios meses por Venezuela, Ecuador y Bolivia, con rompimiento de las relaciones diplomáticas y grave afectación de la actividad comercial; con serios desganos para continuar y amenazas de retiro como en efecto ya lo hizo Venezuela desde hace más de dos años. Los únicos países que han permanecido firmes y fieles a la Comunidad Andina son Colombia y Perú, próximos a operar el TLC con los Estados Unidos.

De no poderse negociar el TLC entre la CAN y la UE, es un pésimo antecedente para la colaboración que en un futuro, tan poderoso grupo de países desarrollados pueda prestar a la subregión. No hay que olvidar que son 28 países de la Comunidad Europea, que concentra las principales potencias mundiales, poseedoras de alta tecnología y recursos de infraestructura para el desarrollo de la región tan necesitada de asistencia tecnológica y de ayudas económicas en varios campos.  

Las últimas mesas de negociación han dejado un sabor de derrota para las partes y ya se habla que la Comunidad Europea, UE, iniciará conversaciones con cada uno de los países de la CAN para tramitar el TLC en forma unilateral. No cabe la menor duda, que tal cual están las cosas, esto va a ocurrir.

El escenario de la CAN se encuentra tan averiado, pero es tan indispensable sostenerlo, que se requiere de una reingeniería de mucho calado con el fin de corregirle un sinnúmero de vicios y vacíos existentes desde su fundación y promoverla como debe ser; relanzándola de nuevo y comprometiendo a sus respectivos gobiernos para que los intereses políticos no afecten en nada la actividad empresarial, industrial, comercial, exportadora e importadora de la subregión. Para lograr este objetivo es preciso dar mayor fuerza y coherencia a las Cámaras de Comercio Binacionales Andinas, para que sean ellas las que administren la parte comercial previo acuerdo de la Junta de Presidentes.

El anterior condicionamiento, debido a lo que viene sucediendo últimamente con nuestros gobiernos: la mejor forma de sacarse el clavo es obstaculizar el comercio Regional con las consabidas Claúsulas de Salvaguardia y demás decisiones arbitrarias. Si queremos una Comunidad Andina perdurable, considero que se deben revisar sus mecanismos de Integración, que después de casi cuarenta años de precaria existencia no se han puesto al día con las nuevas innovaciones de convenios y tratados existentes en el mundo.

Lo que quiere decir que se encuentran obsoletos e inoperantes. La Secretaría de la CAN, con sede en Lima (Perú), es muy limitada y varios de sus socios no cumplen con los protocolos propios de sus obligaciones contraídas a la luz del Acuerdo de La Junta de Cartagena. El Parlamento Andino, con sede en la ciudad de Bogotá, prácticamente funciona por designación personal de sus similares de los congresistas de los países socios. El Tribunal Andino de Justicia, que se desempeña en Quito - Ecuador, sus fallos y sentencias, no pasan de ser un saludo a la bandera, sus decisiones no tienen músculo jurídico para hacerlas cumplir. El Arancel Externo Común, del que se habló durante tanto tiempo, en foros y reuniones, no llegó a ninguna conclusión válida para ponerlo en ejecución. 

Total, así no duela, hay que reconocerlo: la Comunidad Andina de Naciones, CAN, se encuentran al garete. Pero es tan indispensable para la subregión, que hay que salvarla. Para lograrlo se requiere voluntad política de sus gobernantes y más respeto de ellos para con las instituciones que la regulan. Que no las sigan convirtiendo en instrumentos de divergencias diplomáticas.  

Consultor Comercio Internacional  

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