Por: Antonio Casale

A lo grande

Aunque la tabla actual, su numerosa hinchada y los pergaminos históricos de los dos equipos hicieran pensar que la lógica marcaría un partido parejo, basta con revisar la nómina de Millonarios y Nacional para darse cuenta de que este clásico marcaba un claro favoritismo a favor de los verdes de Antioquia. Solamente Giovanni Moreno cuesta más que toda la nómina de Millonarios, incluyendo el personal de aseo.

La realidad mostraba a un equipo boyante, con respaldo financiero indiscutible, cuerpo técnico reconocido en todo el continente, jugadores de recorrido internacional y un buen comienzo de torneo, contra otro sumido en una crisis económica cada vez peor que lo obliga a poner en la cancha a jugadores de su cantera, rodeados de algunos experimentados reciclados precisamente de su rival de turno, que consideró en su momento que ya no le servían. Nada de lo anterior corresponde a una hinchada sufrida que nunca ha dejado de apoyar a pesar de que para generaciones enteras son más los momentos malos que los buenos al lado de Millonarios.

Sin embargo, y a pesar de su infinita inferioridad actual, los jugadores azules hicieron respetar la historia y estuvieron a la altura. El segundo tiempo de este equipo azul hizo recordar esos viejos clásicos de los 80, en los que además de lucha y entrega se brindó fútbol.

Araújo, Ciciliano y el niño Ómar Vásquez mostraron exquisitez arrinconando al rival en su propio arco; León Darío y Carmelo, los reciclados, sacaron el partido contra su antiguo equipo con  profesionalismo y entrega a la divisa que defienden hoy, y el equipo fue ordenado y contundente en ataque, con ideas propias y convicción, sobre todo en los primeros minutos de cada tiempo.

Al frente había un rival serio, con dos líneas de cuatro bien puestas donde Palomino y Amaya fueron inmensos, y hasta el momento de la lesión, Giovanni Moreno demostró por qué vale lo que cuesta. Nacional fue serio e inteligente.

Sí, se cedieron otros dos puntos de local, no se ganó el partido que los hinchas exigen ganar a costa de lo que sea, no se aprovechó la ausencia de Giovanni Moreno en el segundo tiempo, no se convirtieron las opciones más claras de gol, pero el sábado Millonarios jugó a lo grande, como hacía rato no se veía en un clásico, y eso hay que reconocerlo, jugando así, las cosas se tienen que empezar a dar para bien de esa hinchada que no deja de creer. Hay partidos que toca analizar más allá del resultado y este es uno de ellos.

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