Por: Ignacio Mantilla

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Al terminar este período académico he recordado las largas jornadas que acompañaban anteriormente la finalización de un semestre en la universidad. Para la mayoría de los estudiantes había un especial nerviosismo provocado por la preparación de los exámenes finales que definirían la aprobación de las asignaturas cursadas. El estrés de las pruebas se compensaba con la organización del viaje de regreso a casa de los padres para pasar vacaciones de fin de año y recibir los mimos maternos saboreando de nuevo las delicias gastronómicas típicas con sabor a infancia.

Superar exitosamente el último reto académico era una condición necesaria para poder disfrutar de esas anheladas vacaciones. Las trasnochadas tan frecuentes de los estudiantes para preparar los exámenes eran características comunes en todas las carreras y altas dosis de café acompañaban esas largas noches de esfuerzo y ansiedad.

Y aunque las cosas han cambiado mucho, sigue existiendo ese elemento común a muchas de las generaciones de estudiantes universitarios colombianos. Tal vez por eso ha sido tan exitoso el programa de bibliotecas abiertas 24 horas, implementado en la Universidad Nacional. Naturalmente, el actual bienestar universitario atiende a los grupos de estudiantes trasnochadores proporcionándoles café y refrigerios.

Uno de los aspectos que antes caracterizaban especialmente la época de exámenes era precisamente la difícil competencia para hacerse al libro de texto disponible en la biblioteca. Ante la existencia de pocos ejemplares, había que hacerle “cacería” al libro para poder tenerlo en los días previos al examen. Recuerdo las afanosas carreras de los estudiantes hacia las bibliotecas para sacar prestados algunos libros, principalmente los muy costosos y difíciles de adquirir. No bastaba apiñarse frente al mostrador, también había que tener experticia en el manejo de los antiguos ficheros para facilitar las búsquedas.

En tiempos en que los libros de texto y notas de clase eran una rareza, el profesor Yu Takeuchi fue uno de los primeros en escribir y ensamblar en su propia casa, y con la ayuda de su familia, algunos de los libros que eran de consulta obligada en ese tiempo. Aún conservo muchos de ellos que, además, Takeuchi nos obsequiaba generosamente cuando nos acercábamos a su oficina a consultarle algún problema. Su trabajo era admirable. La digitación la hacía él mismo en una antigua máquina de escribir en la que había que intercambiar las fuentes para poder escribir los símbolos matemáticos. Algunos que no era posible encontrar se escribían a mano, al igual que se dibujaban las gráficas que fueran necesarias.

Como el profesor Takeuchi acostumbraba comenzar los exámenes un viernes en la tarde y dar tiempo hasta el lunes siguiente a primera hora para su entrega, asegurándose así de que no fuésemos a acudir a otros profesores en busca de ayuda, la cacería de los libros disponibles en la biblioteca era una tarea vital.

Si bien las cosas han cambiado, adquirir un libro mientras se cursaba el pregrado no era fácil. En Bogotá, en los diversos mercados del libro se podían encontrar abundantes libros usados a bajo costo. También había buena oferta de libros baratos, procedentes de la desaparecida Unión Soviética, o novelas piratas. Sin embargo, los textos con alta demanda eran costosos y difíciles de adquirir.

Quise revisar esta semana cuáles habían sido los libros más prestados en el primer semestre de este año y cómo había cambiado la dinámica. En la actualidad tenemos herramientas que nos permiten llevar las cuentas de los libros más consultados y de esta forma mejorar la disponibilidad del catálogo.

En las sedes de la Universidad Nacional fueron estos los más requeridos: en las sedes Amazonia y Medellín, el libro más prestado fue Cálculo de una variable, de James Stewart. Además es el más consultado en la Universidad en sala. En Bogotá, el libro Calculus, de Tom M. Apostol, seguido de los Diálogos de Platón, son los más pedidos para llevar a casa. En la sede Caribe es el libro Principios de economía, de Gregory Mankiw, el que encabeza la lista. Química, de Raymond Chang, en la sede Orinoquia y, orgullosamente, en la sede Palmira, el libro más prestado es un ejemplar de una egresada: Estadística descriptiva para ingeniería ambiental con SPSS, de Viviana Vargas Franco.

Ahora bien, también podemos analizar los préstamos por área del conocimiento. En el campo de las artes, el libro de Ernst Gombrich, La historia del arte, es el más prestado en la sede Bogotá, y en la sede Manizales, el libro para arquitectos Zaha Hadid Complete Works, de Philip Jodidio.

En el campo de las humanidades, por ejemplo, en la sede Palmira, el libro Amor líquido, de Zygmunt Bauman, ha sido uno de los referentes para entender la forma en que los humanos hemos venido llevando nuestras relaciones contemporáneas.

No podríamos dejar de mencionar que el libro más prestado en la Universidad Nacional durante el primer semestre del año, en el campo de la literatura, es el clásico 1984, de George Orwell, quien narra desde la ficción los rasgos de los sistemas autoritarios y la visión del Gran Hermano. Esta obra, seguida de Cien años de soledad, ha sido la más pedida en el último lustro. En el campo de las ciencias aplicadas, en Medellín y Palmira, Termodinámica, de Cengel, es el libro más prestado.

Por último, el libro que más ha sido pedido por los estudiantes para préstamo externo durante los últimos cinco años ha sido Cálculo de una variable, de Stewart.

Así podríamos seguir dando algunas referencias para mostrar la dinámica en las bibliotecas de la Universidad que han venido cambiando y modernizándose con el tiempo, llegando a ofrecer catálogos actualizados que se pueden consultar desde casa y que permiten realizar rápidos préstamos interbibliotecarios.

El Sistema Nacional de Bibliotecas de la Universidad Nacional de Colombia, patrimonio de todos los colombianos, se ha convertido en una estrategia que permite dejar atrás la visión de la biblioteca como un salón con estantes repletos de libros y se ha encargado de proveer herramientas investigativas útiles para el mundo de hoy.

*Rector, Universidad Nacional de Colombia.

@MantillaIgnacio

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