Por: Columnista invitado

Lo que demuestra Capriles

Aunque el resultado electoral determinó una estrecha victoria del oficialismo, la derrota de Henrique Capriles —quien sigue sin reconocer el triunfo de su adversario— debe ser vista desde diversas perspectivas que ayudan a comprender hacia dónde debe enfocar sus esfuerzos la oposición.

En primer lugar, se demostró que la oposición sin Chávez tiene opciones de llegar al poder. El aumento del caudal electoral consolidó a Capriles Radonski como la voz más importante de la oposición para que siga adelante. Esto significa que debe cohesionar una diversidad de movimientos y partidos políticos alrededor de la Mesa de Unidad Democrática (MUD), para que tenga opciones de cara a las elecciones legislativas de 2016.

Independientemente del resultado, Capriles logró demostrarles a detractores internos que tiene las agallas y la fuerza para hacerle frente a un candidato que, como Nicolás Maduro, se desinfló y no convence a las masas venezolanas.

En segundo lugar, Capriles se convierte en el primer vigilante del respeto a la ley. La actitud beligerante de no reconocer los resultados presidenciales hasta que se produzca un reconteo del 100% de los votos y la mención a no hacer pactos con el gobierno, muestran al candidato opositor como un líder independiente.

En tercer lugar, se debe hacer una oposición programática muy bien estructurada. El chavismo sin Chávez se puede atacar y, en ese sentido, hay varios espacios grises que la oposición debe consolidar en el debate nacional. La lucha contra la inseguridad se reforzará y demostrará la incapacidad del gobierno para hacer frente un problema cada vez más apremiante, no sólo en Caracas sino en el país entero.

Asimismo, el manejo macroeconómico y el crecimiento económico basado no sólo en las rentas petroleras sino en el proceso de desindustrialización que ha vivido Venezuela en los últimos años, le permitirán a Capriles estructurar propuestas tendientes a apoyar y fortalecer el sector privado. La lucha contra la corrupción será un espacio que Capriles debe saber aprovechar y consolidar como un tema de ataque constante contra el oficialismo. En la Venezuela de hoy, el desprestigio de las instituciones debido a los excesos del régimen hace que sean vistas con poca credibilidad y con mucha zozobra por amplias capas de la población.

Por todo lo anterior, aunque el resultado fue desfavorable, en la práctica Capriles ganó, y ganó mucho.

 

*Rafael Piñeros Ayala. / Docente U. Externado de Colombia.

 

 

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