Por: Francisco Gutiérrez Sanín

Lo que está en juego

Y llegó la primera vuelta. Los colombianos no podremos quejarnos esta vez por falta de opciones: hay muchas. Tres candidatos —De la Calle, Petro y Fajardo— presentan opciones renovadoras interesantes. Vargas Lleras trata de venderse como macrogerente. Y Uribe intenta volver al poder por interpuesta persona. He dicho varias veces en esta columna por quién pienso votar en primera, y quiénes creo que pasarán a segunda. Esta vez no hablaré ni de mis preferencias ni de mis predicciones, ni tampoco de la agradable diversidad que nos ofrece este domingo. Me concentraré en cambio en las preguntas —repetitivas pero inevitables— subyacentes a todas nuestras discusiones y apasionamientos: ¿qué significaría que Uribe ganara? ¿Hay algún resultado peor?

Las dos respuestas simples son, respectivamente: tendría impactos de largo alcance y no, no hay nada comparable. En efecto, si Uribe gana a través de Duque observaremos al menos cinco efectos “para el día siguiente”. Primero, diversas formas de criminalidad que el Centro Democrático (CD) alberga desde hace rato reclamarán su lugar bajo el sol. Uribe se ha rodeado de hampones desde el inicio de su carrera, y durante sus dos gobiernos los defendió y legitimó una y otra vez (“voten por mí mientras no estén en la cárcel”). Lo sigue haciendo, pues coordinar las preferencias de actores legales e ilegales es uno de sus puntos fuertes. Ya vieron ustedes el episodio de Popeye y sus amenazas —simultáneamente homicidas y masivas— a un electorado que no le gusta. Predije que nadie del CD rechazaría tales declaraciones, como tampoco condenó ningún vocero de ese partido pasados disparates homicidas del principal sicario de Pablo Escobar, y hasta el momento el vaticinio ha resultado correcto. Cierto: la fórmula vicepresidencial de Duque, la conservadora Marta Lucía Ramírez, sí lo hizo (poco antes de exhibirse en una foto, muy oronda, con una heredera de la parapolítica). Pero por cosas como esas es que en el CD la han tachado de blanda y traidora. Es que Popeye expresa, como otros matones, sentimientos, pulsiones e ideas que el CD necesita y aprueba. Segundo, y precisamente por lo anterior, habrá una reorganización a la brava de la justicia colombiana para que el CD pueda garantizar impunidad a los suyos, incluyendo a (y comenzando por) el “presidente eterno” y su entorno inmediato. Tercero, volverán trizas el Acuerdo de Paz. Los uribistas necesitan hacerlo porque las instituciones en pro de la verdad, los mínimos de reparación a las víctimas, y las políticas de restitución y acceso a la tierra —con todos sus límites— son intolerables para sectores claves dentro del CD. No se hagan ilusiones: esto lo desmontan a como dé lugar. Cuarto: sacarán adelante su rebaja de impuestos para amigos bien colocados (lo de mejores salarios es paja, como cualquier persona que haya estudiado el desempeño del uribismo sabe). Por ejemplo, garantizarán que el predial siga siendo insignificante para sus amigos terratenientes. Si siente que su pulso se acelera, no se entusiasme: esto no es desarrollo, sino puro “capitalismo político”, atraso institucionalizado. Quinto: habrá una reforma constitucional para que Uribe pueda volver al poder y no tenga que arrojarse al río Magdalena.

Estos son los cinco desenlaces inevitables. Habrá otros que no serán tan automáticos. Por ejemplo, una parte significativa de la dirigencia de mediano rango y del personal de aluvión que agrupa el CD (incluyendo, por supuesto, a Popeye) pide a gritos aunque sea un mínimo de venganza: contra los traidores, contra los mamertos, contra los que concilian con los mamertos, contra los que concilian con los que concilian, y así sucesivamente. Que esta deriva se ponga en movimiento, y hasta dónde llegue, dependerá de todo un conjunto de circunstancias.

Ahora bien: el uribismo ya no obtiene mayorías automáticas. Lo que significa que este escenario se puede evitar. Apoyaré sin dudarlo la alternativa que resulte.

Buscar columnista

Últimas Columnas de Francisco Gutiérrez Sanín

Dos discrepancias y un voto

Pinky y Cerebro

Decisiones

Echando a pique NO se aprende

Fantasmas, perros y gatos