Por: Saúl Pineda Hoyos

Lo que está en juego en Medellín

El Plan Estratégico de Medellín y el Área Metropolitana-2015 se convirtió en su momento en un gran condensador de las dinámicas económicas, políticas y sociales que vivía Medellín a mediados de los años noventa.

Pero tal vez más importante fue la construcción paulatina de una nueva ética de lo público, que se materializó en una visión compartida de los sectores público, privado, ONG y academia, en torno a un escenario futuro de competitividad con inclusión social. Una evaluación reciente demuestra que se han puesto en marcha alrededor del 70% de los proyectos diseñados en el marco del Plan Estratégico (1995-1998), los cuales han contribuido a estructurar la apuesta colectiva de la ciudad.

Las últimas dos administraciones, lideradas por el Movimiento Cívico Compromiso Ciudadano, han ejecutado varios de estos proyectos a través de la cooperación entre muy diversos agentes. A Medellín hoy se le reconocen en el ámbito internacional sus logros en el urbanismo social —una forma novedosa de inclusión de sus comunas a infraestructuras de calidad—, así como la audacia de su presupuesto participativo, que hace posible la deliberación de las zonas más deprimidas en la priorización de sus equipamientos colectivos. A ello hay que agregar las inversiones del actual Plan de Desarrollo en la línea de desarrollo económico e innovación, por un monto superior a los 205.000 millones de pesos.

Hoy la contienda electoral de Medellín se ha polarizado alrededor de dos alternativas con enfoques que, a mi juicio, resultan muy diferentes. Por un lado se encuentra el exgobernador Aníbal Gaviria, quien ha recibido el aval del Partido Liberal y ha realizado acuerdos programáticos con los Verdes, la ASI y el Partido Conservador, con una trayectoria que lo proyecta para ejecutar nuevas realizaciones en el marco de la visión moderna del ejercicio público. Por otro lado está el exalcalde Luis Pérez, quien encarna las aspiraciones de una parte de la clase política tradicional, a cambiar un modelo de gestión que ha sido renuente a sus privilegios. No discuto las capacidades de gobierno del doctor Pérez. pero poco le ayudan al candidato las palabras de su consultor político, el señor J.J. Rendón, cuando señala que “eso de la ética es para los filósofos”. Así que en Medellín hay mucho en juego en el próximo debate electoral. Y también mucho espacio para el voto responsable.

 

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