Por: Iván Mejía Álvarez

Lo que no sirve…

Es difícil encontrar un funcionario oficial más despistado, incoherente y pantallero que el actual director de Coldeportes.

Este señorito politiquero desde el primer día en que fue nombrado se ha dedicado a balbucear pendejadas, buscar micrófonos y hacer el ridículo. No le pega a una, no hace nada bien, es el clásico funcionario en busca de protagonismo al que le queda grande el puesto, cualquier puesto.

La última fue decir que cerrando el estadio El Campín y clausurando el estadio de Techo, se podrían instalar tribunas portátiles y jugar en el Centro de Alto Rendimiento. Esa es la máxima.

Y así, una a una, sus actuaciones tardías en el caso de los reconocimientos deportivos, sus babosadas pidiendo el cierre del campeonato profesional, su incoherencia y falta de visión, deben aterrar porque el deporte no puede estar en tan malas manos. Solamente a un individuo como Clopatofsky se le puede ocurrir que la fórmula es acabar con el torneo. Esa “fórmula inteligente” emanada del “cerebro mágico” del director de Coldeportes no merece ni siquiera el estudio, es tan absurda que obliga a preguntarse si el funcionario está en sus cabales.

El fútbol colombiano vive una delicada crisis, muy grave, pero no es acabándolo, liquidándolo, cerrándolo, estrujándolo, como se va a levantar. El fútbol tiene que cambiar, reordenarse, pero es con fórmulas inteligentes, con soluciones prácticas y racionales, nunca con declaraciones de guerra que sólo buscan el protagonismo para un funcionario ávido de vitrina, enfermizo por las cámaras y los micrófonos.

El presidente Santos lo dijo claramente en la ceremonia de entrega de los premios del Deportista del Año de El espectador: “El fútbol colombiano cambia o se acaba”. Eso es válido, el Gobierno ya está dando los primeros pasos con la Ley del Fútbol, con medidas para acabar con los vándalos, con instrumentar unos créditos que permitan a los equipos profesionales saldar sus deudas. Ninguna de esas soluciones fue propuesta por el director de Coldeportes. En ninguna intervino o prestó alguna colaboración.

Clopatofsky deber explicar cómo es el tema de sus asesores, a costos desorbitados, con qué criterios los elige y cuáles son sus relaciones con el entorno de la Casa de Nariño. Si todos sus asesores son como Guillermo Reyes, exintegrante de la directiva de Millos en las tenebrosas épocas de López y García, se entiende el resto.

Presidente Santos: su director de Coldeportes es absolutamente inepto e incompetente. Si usted quiere ayudar al deporte, llámelo a calificar servicios. Señor presidente, “lo que no sirve, que no estorbe”.

 

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