Por: Indalecio Dangond B.

Lo que piensan los empresarios

Me cuenta un viejo amigo que estuvo en la II Cumbre Empresarial de las Américas -celebrada en días pasados en Panamá-, que los lideres empresariales de América Latina y el Caribe -ALC-, estaban hondamente preocupados por dos temas fundamentales: Educación y seguridad alimentaria.

 Al analizar el texto de los documentos y deliberaciones, pareciera que hubiesen tomado como ejemplo la problemática de Colombia. En dicho debate, se reveló un estudio de la OCDE donde se muestra que solo un 9% de los alumnos universitarios procede del 20% de la población más pobre. Mientras que el 20% más pudiente aporta el 50% de los estudiantes. Tremenda desigualdad y pobreza. Para superar esta brecha, los empresarios recomendaron a los gobiernos dejar de lado las discusiones sobre los derechos laborales de los profesores y dedicarse a pagar salarios competitivos, para así lograr el reclutamiento de los mejores profesionales, mejorar los estándares con los que se mide a los maestros y estudiantes, actualizar el contenido curricular, alinear la oferta educativa con la demanda laboral y enseñar idiomas y el uso de nuevas tecnologías. Por ahí es la cosa.

Con respecto a la seguridad alimentaria, los empresarios recomiendan a los gobernantes de ALC, lo mismo que he venido reclamando hace cuatro años en esta columna. En primer lugar, sugieren incrementar las inversiones en infraestructura a niveles equivalentes a por lo menos el 4% del PIB. El día en que un presidente de Colombia invierta este monto en carreteras rurales, vías férreas, presas y canales de riego e infraestructura de almacenamiento, podremos elevar la competitividad de los productores y asegurar una producción agrícola, ganadera y forestal de forma sostenible. Infortunadamente, en Colombia cancelamos la construcción de la vía al Vichada, para construir la que une a Bogotá con Anapoima, donde solo hay fincas de recreo.

Sugieren también estos lideres empresariales, seleccionar en cada país los cultivos y zonas donde se vayan a desarrollar grandes proyectos productivos para implementar un adecuado manejo de los recursos hídricos. En Colombia hicimos el intento de desarrollar 4 millones de hectáreas en la altillanura con cultivos de cereales, silvopastoreo y de tardío rendimiento, pero el club de socialistas de “El Chicó” impuso su voluntad ante los medios y unos magistrados que impidieron la reactivación económica de esta zona secuestrada por los cultivos ilícitos y el abandono del Estado.

Por ultimo recomiendan incorporar a los pequeños y medianos productores en la cadena de valor, incrementar la inversión en investigación y desarrollo, incorporar servicios de extensión a paquetes integrados de asistencia técnica para tener negocios agrícolas rentables y fortalecer la política de financiamiento para pequeños productores. Infortunadamente, el ministerio de Hacienda y Crédito Público, decidió que las utilidades del Banco Agrario debían ser destinadas a financiar proyectos diferentes al sector agropecuario. ¡Hágame el favor!

Si en Colombia, pusiéramos en practica el 10% de lo que están pensando los empresarios, otro seria el destino de nuestra nación.

En el Tintero. Es triste pensar en el futuro del Festival Vallenato, el cual por el costo en los tiquetes y los precios de los hoteles durante el próximo puente festivo, empieza a hacer que sea imposible asistir. Al Festival le espera el triste abandono que sufrió el Reinado de Cartagena a donde ya pocos van.

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