El arte y la cultura

Lo que se perdió

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Los balances que se han hecho sobre los efectos de la pandemia tienden a concentrarse en sus efectos en la economía y en la salud. Eso hace que se olvide que una de sus grandes víctimas ha sido la cultura, una de las actividades más afectadas ya que mientras que las otras mencionadas eventualmente pueden llegar a soluciones que las revivan, el golpe a las manifestaciones artísticas y culturales permite que si uno va a ser realista debe haber pesimismo sobre su futuro.

Las víctimas culturales del virus han incluido a casi todos los grupos teatrales del país, muchos de los cuales aparentemente van a cerrar puertas para siempre. Las conmemoraciones que se tenían previstas para los 250 años del nacimiento de Beethoven, entre ellas la representación de su ópera Fidelio y la interpretación de muchas de sus obras más importantes, tendrán que esperar hasta 2027, cuando se cumplan dos siglos de su muerte. Las celebraciones del décimo aniversario del Teatro Santo Domingo, que iban a ser fastuosas, han quedado archivadas y, de hecho, uno se pregunta cómo puede ser el futuro de esta importante institución si los grandes espectáculos que son el fuerte de su programación, con las restricciones de distanciamiento que limitan al público, dejan de ser rentables. Eso mismo, desde luego, sucede con todos los espectáculos masivos y se va a lamentar la imposibilidad de presentarlos por mucho tiempo con las restricciones que existen.

Otra víctima fue la Feria del Libro, un espacio donde la gente tiene la posibilidad de conocer y adquirir las novedades bibliográficas, y editores y librerías igualmente tienen forma de poner al alcance del público sus producciones. Este es otro de los eventos masivos que se han perdido por efecto de la pandemia. Las exposiciones en galerías se han reducido al mínimo y no se sabe cuándo se podrá volver a tenerlas funcionando permanentemente.

Desde luego, otro efecto contra la cultura ha sido la imposibilidad de conmemorar nombres ilustres de las artes, la música y la literatura que tenían centenario este año. Entre estos están nada menos que Bartok y Mascagni en la música: también eran los 100 años de la muerte de Pérez Galdós, los 50 de la de Bertrand Russell y el siglo y medio del fallecimiento de Bécquer, Dickens, Dumas padre y Merimée, todos los cuales murieron en 1870, año infausto para la literatura. En el campo de las artes plásticas este hubiera sido el año de Rafael y de Modigliani, que por ahora no serán conmemorados.

Lo anterior muestra el duro golpe que ha sufrido la cultura, y lo malo es que uno no sabe cuándo se podrá volver a la normalidad, ya que nadie espera que sea muy pronto.

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