Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi

La promesa cumplida de Hernán Darío Gómez. Había anunciado que al pelado de 14 años lo pondría un poco más de un minuto para cumplir con la norma y punto. Para algunos puede ser una estrategia de protesta contra aquella norma. Para mí es una burla a la misma, pero es bueno aclarar que no es Bolillo Gómez el primero en salir por la tangente sin violar la orden.

Hace unos años cuando el fútbol profesional comenzó a limitar el número de extranjeros en las planillas de juego, apareció la fórmula del nacionalizado. Entonces iban a la cancha los cuatro y después tres extranjeros y uno o dos nacionalizados con sus derechos y nada pudo evitar ese esguince a lo escrito. Con el tiempo y por diversas razones, comenzando por la económica, los extranjeros fueron desapareciendo y hoy dejó de ser tema principal.

Volviendo a la historia del joven Alarcón, el detalle simplemente muestra el vacío de la norma, porque no se obliga a estar en el campo determinado número de minutos. Quizás en el futuro inmediato la regla cubra ese vacío. Por lo pronto, sin estar de acuerdo con la maniobra de Bolillo, éste está cumpliendo a rajatabla.

Claro que este propósito, no consultado con los técnicos, que son simples empleados de los equipos, fue diseñado y aprobado por los presidentes o dueños de los clubes, que todavía los hay. Correspondería a ellos explicar cuál era realmente el espíritu de esta condición. Paradójicamente en el caso santafereño, fue un juvenil, Nazarit, traído a alto costo, quien otorgó los tres puntos con su gol en el cierre del partido ante el Pereira.

Es cierto que por decreto no se descubren jugadores. Como tampoco es cierto que los veteranos como Ronaldo, en Brasil, sean los salvadores de los choques. Es cuestión de equilibrio, de ojo de los supervisores, porque en medio de tanto jugador joven, alguno será el jugador necesario para hacer parte de la formación. Eso, quizás, no sea en este caso puntual, labor u obligación de Bolillo, aunque sí debiera averiguar con sus asesores, qué hay en las divisiones menores.

Hablando alguna vez con El Zurdo López, contó la historia de Maradona, en Argentinos Juniors. El diez no se sentía a gusto ni aprovechado en su juego. El mismo López preguntó a Maradona qué le faltaba y él respondió: “poner a Silvano Espíndola a mi lado”. Y Espíndola tenía apenas 16 años. Es una excepción, así demuestre que muchas veces los mismos jugadores conocen quienes juegan bien y es ahí donde los técnicos están obligados a probar su malicia para descubrir el talento.

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