Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi

Vi dos situaciones habituales en el fútbol colombiano. Cuando un equipo es goleado, como ocurrió con el Deportivo Pereira en Manizales, generalmente reaccionan ganando el siguiente partido y dejando constancia de que una derrota no es la muerte. Hay que aprender a ganar y a perder, porque al fin y al cabo, se trata de un juego, así resulte superprofesional.

Nada mejor para el Pereira resultó enfrentar al encopetado Real Cartagena, que concluyó el partido utilizando tres delanteros y soportando tres goles. Luchando hasta el final, intentando acortar la diferencia delante de un ‘matecaña’ correlón, luchador, incansable y casi parejo, pues habrá uno o dos jugadores que sobresalen, como Lozano, Barahona y Mena.

Vi cómo los delanteros del Medellín despertaron de su letargo y enemistad con el arco y marcaron siete goles en noventa minutos... así es el fútbol... pues no pudieron anotar siquiera uno ante el Rácing de Uruguay.

Vi cómo Millonarios, en medio de las angustias propias de una flojísima campaña y con técnicos encargados, juntó en el mediocampo juvenil a jugadores como Mosquera, Rodríguez, Ulloque y Vásquez. Con estos dos últimos se demostró que volantes con talento sí pueden jugar al tiempo, así sean de escasa contextura físico-atlética, pero atrevidos y juguetones. Porque se nota que les gusta el balón, tenerlo, pisarlo y jugar pases cortos. Los cuatro citados siempre ejercieron control sobre un desteñido Santa Fe, el cual desbarató el mediocampo, pues sacó a Flotta, resultó expulsado Quintero y el juez, Óscar Julián, se la perdonó, en el final, a Ómar Pérez, quien tenía tarjeta amarilla y cruzó a un contrario para la segunda pálida.

Así, el albiazul   que venía perdiendo clásicos locales, se dio el gusto de ganarlo y jugando de manera coordinada y ordenada. Salió el técnico García, se avecina remezón en la actual junta directiva y quizás el futuro sea promisorio. También ocurre con frecuencia que con cambio de técnico, un nuevo aire entra al vestuario. Eso se palpó en las filas de Millonarios, que ganó aunque las obligaciones crecerán para alejar el borrascoso panorama observando la tabla del descenso...

Vi cómo el delantero Ervin González tiene velocidad, aunque deberían aprovecharlo mejor, explicándole la importancia de frenar, después superar a su marcador y mirar hacia dónde tirar la pelota...

En fin, supe que con los volantes enanitos de los embajadores, Ulloque y Vásquez, alcanzó para ganar el clásico. Espero no haya sido flor de un día su gestión y tengan continuidad para bien de Millos.

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