Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi

Qué mal vi al Nacional. No porque haya perdido, sino por la falta de orden, la flojedad en defensa, donde nuevamente la pareja de zagueros no ofrece garantías.

Ya el desfile de defensas centrales es largo: Orozco, Mosquera, Moreno, el lesionado Mendoza y algunos más, quienes fracasaron. Esta nueva pareja de Josimar Mosquera y Santín lució descoordinada, sin seguridad, lenta. Tanto así que a pesar de los tres goles recibidos, Gastón Pezzuti resultó la figura. Es decir, si no está él, la goleada hubiera sido más grande.

Curiosamente, Nacional invierte una millonada en las divisiones menores y es increíble que esté más pendiente de los valores que surgen en el Envigado para llevarlos a sus filas, sin que se haya podido promocionar un buen zaguero central de la casa.

Por supuesto que cuando el andamiaje defensivo no opera, poco puede esperarse de los volantes, que fueron población grande. Cinco en esas líneas, porque sin delantero en punta con eficacia, el técnico Santa prefirió renunciar al ataque y confiar en algún remate acertado de Dorlan Pabón. Si no puede atacar, por distintas razones, al menos debería saber defenderse. Pero lo más preocupante es que ni lo uno, ni lo otro.

Vi cómo el América trajo a mi memoria aquello de flor de un día. En su primera salida me gustó, más porque Gabriel Fernández, quien siempre fue buen jugador, podía ser el conductor del equipo. Duró esa ilusión un día. En los dos últimos juegos, el técnico Bermúdez lo ha sacado del campo, como a Galván, buscando mejorar el juego colectivo. El que Fernández y Galván sean inicialistas, es un detalle de confianza por parte del técnico. Cuando los retira, los jugadores deben entender lo distantes que están de ser importantes para el juego americano, que por ahora sigue contando con Nelson Ramos en el arco y quien sale siempre con alta calificación como para buscar explicación a un equipo que ya entra en pelea directa por el descenso.

Vi a Santa Fe no sé si confiado en el primer tiempo ante el Cortuluá, porque no es un secreto la poca exigencia de los tulueños en esta competencia. Menos mal en la complementaria llegaron los goles y los cardenales, con paso lento y firme, continúan acumulando puntos. Sin embargo, quedó una experiencia para el cuerpo técnico. A todos los partidos, independientemente del rival, hay que ingresar a jugar con aplicación y concentración. No creo que Santa Fe esté en plan de mirar por encima del hombro a los rivales, estén donde estén en la tabla. Es cuestión de buscar el triunfo desde el comienzo.

Me gustó el regreso de Luis Fernando Mosquera al DIM, insinuando que es el jugador que buscaba el cuadro paisa para organizar, dar juego hacia adelante e intentar de media distancia una opción.

Veo los progresos de Fabián Castillo, el delantero del Cali. Es rápido, hábil, sabe amagar sobre la marcha y ya un gol de zurda consiguió. Revisando los últimos movimientos del Cali, ojalá lo dejen un tiempito largo para no seguir el camino de Montero, Muriel y Ortega. Castillo, como ellos, tiene derecho a aspirar a un mejor nivel de vida.

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