Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi...

No se cuál fue la razón para que la supuesta columna vertebral de la selección de Colombia que jugará ante Bolivia estuviera tan floja y lejos de su nivel. Hablo del Once Caldas que vi ante Equidad.

El arquero Neco Martínez no solamente recibió cuatro goles, sino que en dos de ellos, el primero de Carreño, y el tercero de Leonardo Castro, tuvo cierta responsabilidad. Tanto Iván Vélez como Henríquez vieron tarjeta amarilla, no por juego brusco sino por llegar tarde en las jugadas ante los contrarios. John Valencia, que sabe hacer pausa y posee buen remate en distancia larga, no pudo ni en tiros libres ni dar salida a sus delanteros. De éstos, el único que pasó el examen fue Dayro Moreno por la rapidez para aparecer en zona de gol, mientras Fernando Uribe se fue en blanco, sin trascendencia alguna.

En cambio, Viáfara mostró condiciones de entrega, fuerza para quitar balón, empujar a sus compañeros y, de sobremesa, marcó golazo de tiro libre.

Quizá la convocatoria los afectó. Espero que mañana salgan con mejor rendimiento, ellos que supuestamente son la base de este experimento. Por supuesto que el Once jugó mal, porque el rival, lo hizo ver así.

Vi cómo El Panzer Carvajal, el orientador del DIM, está inclinado a montar un esquema defensivo donde no reciba goles. Lo está consiguiendo en detrimento, eso sí, de su ataque, donde Felipe Pardo y Martín Arzuaga poco hicieron ante el arquero Castillo, del Cali. Fue tal su discreta actuación, que ambos fueron excluidos. Es de reconocer, sí, que el Medellín le montó un operativo de marca escalonada a Fabián Castillo. Sólo Andrés Pérez, como siempre con su entrega, y Jonathan Álvarez quisieron resolver ante la muralla de los rojos. Panzer, como fue zaguero y volante en su carrera como jugador, cree a pie juntillas en el valor de aquello. Si no hago goles, al menos que no me hagan. Claro que a punta de empates es difícil clasificar.

Vi a Jairo Patiño marcando un golazo, suficiente para vencer a un Quindío luchador, corredor y que buscó con atrevimiento el arco de Nacional.

Vi a Santa Fe sin Ómar Pérez y sin pausa, cediendo puntos en el último minuto, y al Júnior, sin Giovanni Hernández, ganándole por largo trecho a Millonarios, que aún no aclara cuáles son los jugadores ideales para el medio campo. Menos mal para los azules, el ingreso de Robayo trajo no solamente el gol, sino una manera diferente de encarar el juego.

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