Por: Hernán Peláez Restrepo

Lo que vi

Ya pasaron suficientes fechas, a pesar de la cantidad de juegos aplazados, para hacerse una idea de la situación de la mayoría de los equipos y sobre el fútbol que estamos viendo.

El principal problema no es si se corre mucho o se juega lento, porque correr por correr no es válido en el fútbol si no se consiguen goles. Y jugar con lentitud para asegurar la posesión de balón, quizá lleve a los equipos al empate.

Menos mal por estos días se le ocurrió a la Fifa estudiar la eliminación de la repartición de puntos en el Mundial, con lo cual se invitaría a todas las federaciones a copiar ese invento.

Sigo creyendo, como lo anotó Hugo Gallego, quien jugó bien al fútbol y lo estudia, que el exceso de velocidad es mortal, en carretera conduciendo un carro y en una cancha de fútbol.

La solución, por lo visto en el actual torneo, está en trabajar en la precisión para la entrega del balón. Una cosa es entregar la pelota bien al compañero y otra bien diferente tirarle el balón. Allí pierde cualquier equipo la intención de progresar en el campo. Por supuesto que los arqueros desempeñan  un papel importante en este aspecto. Se avanza menos, eso creen algunos arqueros, cuando efectúan saque con la mano hacia sus laterales. Entonces optan por la más fácil, sacar lejos, largo, como para quitarse la presión de encima.

Ahora bien, la precisión sólo se consigue con repetición de jugadas en la semana de prácticas. Así como los especialistas en cobros de tiro libre lo repiten una y otra vez, los jugadores deben creer en la figura de la triangulación, del juego a uno a dos toques, para acostumbrarse a sentir el balón como un elemento para ser utilizado con criterio de juego.

Hablando de la última jornada, vi cómo América se equivocó en el primer tiempo, queriendo aprovechar la presencia de Alcázar, delantero en punta, tirando pelotazos y de paso cayendo en por lo menos cinco posiciones de fuera de juego. Si eso pasa una o dos veces, hay que intentar otra maniobra. Es cuestión de sentido común.

Vi al Real Cartagena jugando muy bien, con orden, con recursos defensivos serios y con buena movilidad en el ataque, amén de los remates potentes de Castillo.

Vi al Medellín consiguiendo dos goles con Arzuaga en idéntica jugada. Pase preciso de un volante central, Choronta o Mosquera a la zona derecha, aparición de Ochoa y pase gol hacia atrás para Arzuaga.

Vi al Santa Fe ganando puntos ante la ausencia de Ómar Pérez y su público, el regreso de la afición cucuteña. Me quedé con una reflexión del técnico Páez de Millonarios: “Hay que tener ganas de ganar, antes que de jugar”. Eso explica la realidad de la vida de los técnicos, lo primero es el resultado y de ahí la inestabilidad en sus cargos.

 

Buscar columnista

Últimas Columnas de Hernán Peláez Restrepo

Buen cuento

¿Qué quieren?

Los paisas

Mientras avanza

Dejar así